El término cermeño tiene dos acepciones principales.
En primer lugar, se refiere a una especie de peral que se caracteriza por sus hojas acorazonadas y vellosas en el envés, cuyo fruto se denomina cermeña.
En segundo lugar, se utiliza para describir a un hombre tosco, sucio o necio, y puede emplearse como adjetivo.
Ambas acepciones reflejan aspectos de la naturaleza y de la conducta humana.