La palabra cabaña tiene dos significados principales.
En su primera acepción, se refiere a una casilla rústica o choza, comúnmente utilizada en el campo, como una cabaña de pastor, donde se refugian personas o animales.
En su segunda acepción, se relaciona con el número de cabezas de ganado, haciendo alusión a la cantidad de animales que se crían en una explotación ganadera.
Ambos significados reflejan la conexión con la vida rural.
—real. Conjunto de ganado trashumante propio de los ganaderos que componían el Consejo de la Mesta. Ver: cabaña real2º artículo
Los orígenes de la cabaña habría que buscarlos en tiempos muy remotos, a fines del Periodo neolítico. Fue, en efecto, la primera construcción humana. Gran importancia tuvo la cabaña en la primitiva colonización de Norteamérica. Los habitantes de Nueva Inglaterra, aun en sus casas comunales de madera, cortaban tablones rectangulares y los ajustaban por el procedimiento de cola de milano en vez de labrar muescas en los extremos, técnica primitiva de la cabaña de rollizos. Acostumbraban, además, a emplear gruesas planchas en la construcción de sus casas. La mayor parte de las autoridades en la materia están de acuerdo en que los suecos y finlandeses que se establecieron a lo largo del Delaware en 1638 introdujeron en el Nuevo Mundo la cabaña con tablones de extremos dentados,
Los visitantes holandeses de Nueva Jersey (1679) describían una cabaña como hecha con «árboles enteros hendidos por su mitad o escuadrados y superpuestos hasta la altura deseada; los extremos de estas maderas encajan unos con otros, a unos 30 cm de los extremos, la mitad de uno en la mitad del otro, con lo que la cabaña se construye sin un solo clavo o tornillo». Una puerta muy baja, techos recubiertos de madera y a veces una ventana provista de vidrio o papel aceitado completaban la cabaña. Esta tenía generalmente una o dos habitaciones con pocos muebles; entre los utensilios, el hacha era el más importante. Con frecuencia, antes de que se alcanzaran las grandes llanuras desprovistas de árboles, los colonos ya instalados tenían a gala ayudar a los recién llegados a construir sus cabañas.
La íntima asociación de la cabaña de troncos con los colonizadores y la emigración hacia el Oeste norteamericano la convirtió en símbolo político de gran importancia, como quedó demostrado en las elecciones presidenciales de 1840. En años posteriores, Lincoln llegó a estar íntimamente identificado con el ideal democrático norteamericano de la cabaña de troncos.