El término peño se utiliza en ciertas regiones para referirse a un expósito, que es un niño o niña abandonado, generalmente dejado en un lugar público.
Esta palabra refleja una realidad social y cultural que ha existido a lo largo de la historia, donde la vulnerabilidad de los más pequeños se hace evidente.
El uso de "peño" puede variar según el contexto y la localidad, pero su significado central gira en torno a la idea de abandono y cuidado.