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Se clasifica según la clase de piedra utilizada y del sistema de su colocación en el edificio. La piedra sin labrar se coloca en la obra tal como sale de la cantera; el sillarejo presenta sus bordes, asientos y uniones burdamente tallados, con aristas rectilíneas más o menos exactas y caras relativamente planas. Llámase sillería cuando se labra con formas geométricas exactas y se afinan más o menos sus caras exteriores por diferentes métodos de acuerdo con las exigencias del arquitecto. Su colocación en la obra puede ser continua, es decir, en hiladas de espesor determinado y juntas horizontales continuas; o bien discontinua, con uniones horizontales también en línea, pero no seguidas; o, por último, cuidando simplemente de ajustar las piedras donde encajen. Todo ello puede aplicarse lo mismo a la mampostería. Dícese obra de mampostería cuando se emplea la piedra tal como sale partida de la cantera, sin labrarla geométricamente; esta piedra suele colocarse sin ordenación alguna, aunque a veces, con el auxilio del mortero, se procura aparentar hiladas horizontales. En trabajos de ingeniería, tales como pavimentación de alcantarillas y encofrados bajos, se coloca en seco, es decir, sin argamasas.
La resistencia de la albañilería de piedra depende principalmente de la clase de piedra utilizada, de la perfección de su labra y de su colocación en la obra. Su punto débil radica en el mortero de las juntas, que por tal razón han de procurarse que resulten lo más reducidas posible: en trabajos de primera calidad, de 3 a 5 mm, y hasta 13 en los de clase inferior. En la mampostería de piedra bruta se admiten mayores masas de mortero: hasta 1/6 del volumen total. La obra de albañilería de piedra puede soportar en con diciones de seguridad las siguientes cargas, según los tipos: mampostería bruta, de 10 a 14 kg/cm2; sillarejo, de 14 a 19; caliza de sillería, de 19 a 25; granito de sillería, de 25 a 28.
Para más información ver: albañilería.
La resistencia de la albañilería de piedra depende principalmente de la clase de piedra utilizada, de la perfección de su labra y de su colocación en la obra. Su punto débil radica en el mortero de las juntas, que por tal razón han de procurarse que resulten lo más reducidas posible: en trabajos de primera calidad, de 3 a 5 mm, y hasta 13 en los de clase inferior. En la mampostería de piedra bruta se admiten mayores masas de mortero: hasta 1/6 del volumen total. La obra de albañilería de piedra puede soportar en con diciones de seguridad las siguientes cargas, según los tipos: mampostería bruta, de 10 a 14 kg/cm2; sillarejo, de 14 a 19; caliza de sillería, de 19 a 25; granito de sillería, de 25 a 28.
Para más información ver: albañilería.
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