Los vinos se denominan generalmente según los lugares de emplazamiento de los viñedos o bien según el nombre de los viñedos mismos. Las clases tintas se extraen principalmente de uva de las clases Pinot Noir y Gamay; las blancas proceden de las variedades Pinot Blanc y Chardonnay. Los tintos de Borgoña se caracterizan por su mucho cuerpo, buen color, rico aroma, que recuerda al fruto, y suavidad. Muchos entendidos conceden la primacía de los tintos borgoñeses a las clases Romanée Conti, Chambertin y Clos de Vougeot, procedentes todas ellas de la Côte de Nuits. Entre los tintos de la Côte de Beaune se distinguen las clases Cor ton, Clos du Roi y Pommard. Como estos vinos maduran más de prisa que algunos de la Côte de Nuits, se encuentran más pronto listos para su consumo, pero tienen menos cuerpo y no son tan fuertes como ellos. Algunas clases tintas, como las de Mâcon y Beaujolais, presentan sus mejores cualidades cuando son recientes. Son vinos más ligeros de cuerpo que los de la Côte d’Or y tienen un bouquet fino y fresco.
Entre los blancos se encuentra el de Chablis, procedente del departamento de Yonne. Es de color oro pálido, con ligeros destellos verdosos, vivo y seco de paladar, con cierto dejo metálico. Ha sido muy imitado. Otras clases blancas notables son las de Pouilly, de Mâcon, y Meursault y Montrachet, de la Côte de Beaune.
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