La mayor parte de la provincia está ocupada por montañas; en la frontera argentina se levanta el imponente muro de los Andes, con el gigante de la cordillera, el Aconcagua (6962 m), cuyas faldas penetran en territorio chileno; las estribaciones andinas forman en el centro una red de accidentados valles; en la costa se levanta otra cordillera de cumbres amesetadas con altitudes próximas a los 1000 m, entre las que los ríos abren profundas barrancas. El clima es templado y seco: las temperaturas medias anuales son de 15 °C y únicamente en el verano se acentúa el calor; las lluvias no superan los 300 mm anuales y caen principalmente en invierno. Los ríos son de corto curso y caudal exiguo, salvo en los cursos altos que se alimentan de las nieves andinas; entre los más importantes están el Ligua y el Aconcagua. La vegetación es escasa: en las gargantas costeras y en las comarcas más húmedas hay algunos bosquecillos de espinos, pero en general domina la maleza y el cacto; en las pendientes andinas hay alguna vegetación de plantas anuales que se desarrolla a finales del invierno y en la primavera, estaciones en las que el ganado procura su aprovechamiento.
Esta provincia fue de las más tempranamente colonizadas de Chile, si bien su progreso demográfico no ha sido muy grande por carecer de recursos mineros importantes y verse en parte absorbida por el prodigioso crecimiento urbano de Santiago y Valparaíso. La población se acumula principalmente en el valle del Aconcagua. En San Felipe, la capital, vive un 15 por ciento de la población; otras ciudades importantes son Los Andes y Ligua.
La agricultura se apoya en el regadío: los cereales ocupan un lugar predominante; la vid también acapara grandes extensiones y se ha especializado en la producción de vinos finos, aguardientes y pasas; los forrajes, especialmente la alfalfa, alimentan una incipiente ganadería. Las cumbres andinas encierran paisajes de gran belleza y reúnen magníficas condiciones para los deportes de invierno; la estación de Portillo y la laguna del Inca, junto al paso de Uspallata, atraen en la temporada invernal gran número de turistas procedentes de los grandes núcleos urbanos de las provincias próximas. Las comunicaciones están muy desarrolladas: un ferrocarril atraviesa la provincia por el occidente y por el valle del Aconcagua transcurre el transcontinental Buenos Aires-Valparaíso, que atraviesa el paso de Uspallata o de la Cumbre, a. 3800 m de altura; San Felipe es un importante nudo de carreteras que completan la red ferroviaria.
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