El concepto se remonta a siglos atrás, a escritores como San Agustín, citado en la Anatomía de la Melancolía de Robert Burton de 1621: "Un verdadero dicho es: El deseo no tiene descanso, es infinito en sí mismo, sin fin...".
A finales de los años noventa, el concepto fue modificado por el psicólogo británico Michael Eysenck para convertirlo en la actual teoría de la cinta de correr hedónica que compara la búsqueda de la felicidad de una persona con el hecho de caminar en una cinta rodante, es decir, que debe seguir caminando sólo para permanecer en el mismo lugar.
El punto de equilibrio (o punto fijo) de la felicidad (o punto fijo hedónico) ha sido de interés en el campo de la psicología positiva, donde se ha desarrollado y revisado sucesivamente. Dado que la adaptación hedónica demuestra generalmente que la felicidad a largo plazo de una persona no se ve afectada de forma significativa por acontecimientos que de otro modo tendrían un impacto, la psicología positiva se ha preocupado por el descubrimiento de cosas que pueden conducir a cambios duraderos en los niveles de felicidad.
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