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Pesados rodillos de acero, accionados por motores eléctricos, transforman los lingotes en tiras; éstas pasan después por una máquina de estirado, que les da el grosor exacto, y por prensas cortadoras, cuyos troqueles de acero cortan tejuelos o discos, generalmente dos o tres de un golpe, ligeramente más pequeños y más gruesos que la moneda terminada. Las partes no utilizadas de la tira vuelven a la fundición.
Las balanzas aútomáticas de la sección de ajuste separan las monedas de peso exacto, las de peso escaso (febles) y las de peso excesivo (fuertes). Las monedas febles vuelven a la fundición; las fuertes son ajustadas en una máquina de recalcar que lamina las piezas de canto entre la periferia de un disco giratorio y una superficie curva estacionaria. De esta forma los bordes del disco quedan recalcados y forman el familiar «cordón». Después, como preparación para el estampado, las piezas son templadas. Se limpian con una solución no acida mucho más barata que la solución de ácido sulfúrico empleada anteriormente y se secan en serrín de madera dura o en modernas secadoras centrífugas.
La pieza ya está lista para la prensa de acuñado. Un dispositivo mecánico la hace pasar a un tubo vertical y queda colocada a mitad de camino entre los troqueles superior e inferior de la prensa. El troquel inferior permanece estacionario; el superior desciende trabajando sobre una palanca regulada por una junta de codillo. La presión expande el disco,
cuyo canto es comprimido contra un aro dentado que lo rodea, produciendo un borde mellado. En cuanto cesa la presión de los troqueles, la moneda es desplazada a una bolsa situada bajo la prensa o al lado de ella. Después de sometidas a cuidadoso examen por ambos lados, las monedas se cuentan automáticamente y se ensacan. El peso y fino de la moneda conservada en las cecas son comprobados anualmente por una comisión de expertos. Desde 1945 un nuevo dispositivo mecánico incorporado a la prensa de acuñación permite acuñar dos monedas simultáneamente y aumentar la producción en un 90 por ciento.
Para más información ver: acuñación.
Las balanzas aútomáticas de la sección de ajuste separan las monedas de peso exacto, las de peso escaso (febles) y las de peso excesivo (fuertes). Las monedas febles vuelven a la fundición; las fuertes son ajustadas en una máquina de recalcar que lamina las piezas de canto entre la periferia de un disco giratorio y una superficie curva estacionaria. De esta forma los bordes del disco quedan recalcados y forman el familiar «cordón». Después, como preparación para el estampado, las piezas son templadas. Se limpian con una solución no acida mucho más barata que la solución de ácido sulfúrico empleada anteriormente y se secan en serrín de madera dura o en modernas secadoras centrífugas.
La pieza ya está lista para la prensa de acuñado. Un dispositivo mecánico la hace pasar a un tubo vertical y queda colocada a mitad de camino entre los troqueles superior e inferior de la prensa. El troquel inferior permanece estacionario; el superior desciende trabajando sobre una palanca regulada por una junta de codillo. La presión expande el disco,
cuyo canto es comprimido contra un aro dentado que lo rodea, produciendo un borde mellado. En cuanto cesa la presión de los troqueles, la moneda es desplazada a una bolsa situada bajo la prensa o al lado de ella. Después de sometidas a cuidadoso examen por ambos lados, las monedas se cuentan automáticamente y se ensacan. El peso y fino de la moneda conservada en las cecas son comprobados anualmente por una comisión de expertos. Desde 1945 un nuevo dispositivo mecánico incorporado a la prensa de acuñación permite acuñar dos monedas simultáneamente y aumentar la producción en un 90 por ciento.
Para más información ver: acuñación.
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