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m. Capas concéntricas de células leñosas periódicamente formadas que registran el desarrollo de un árbol en una estación de crecimiento.
En las regiones templadas el crecimiento es más rápido en primavera, estación en la que se forman células con grandes cavidades. A medida que continúa el crecimiento a principios de verano se forman células con cavidades cada vez más pequeñas. Al cabo de unas semanas, el crecimiento cesa por completo hasta la siguiente primavera. El contraste entre las células formadas al principio de esta época y el tejido sumamente compacto que precedió al letargo invernal hace visible el anillo determinado en el corte de un tronco o tallo.
La anchura de cada anillo refleja las condiciones climáticas de la estación en la que se formó. Un anillo ancho indica un año óptimo, con abundante lluvia y sol, mientras que uno más estrecho corresponde a un año en que los factores de crecimiento no fueron tan favorables.

Anillos de crecimiento de un árbol.
En muchos países los anillos indican estaciones alternativas de humedad y sequía en lugar de invierno y verano. Varias estaciones lluviosas en el transcurso de un año pueden formar varios anillos. Su nombre más adecuado sería, por ende, anillos de crecimiento.
Toda la materia leñosa formada durante una estación, entre un anillo y el siguiente, se llama a menudo faja de crecimiento. Estas fajas dan a la madera su veta.
Mezclados con las células de la madera existen a veces vasos conductores con cavidades muy grandes, visibles como poros a simple vista. En algunas maderas se concentran tales poros en las primeras capas primaverales y hacen que destaque aún más el anillo de crecimiento. Estas maderas, como la del fresno y el roble, tienen una porosidad decreciente hacia el exterior de cada anillo anual. Otras, como la del abedul, arce y manzano, presentan una porosidad uniforme a través de los anillos anuales.
La dendrocronología es la parte de la botánica que establece la edad de los árboles y los cambios climáticos a los que se ha sometido observando los anillos de crecimiento.

Tejo (Taxus baccata) con 27 anillos de crecimiento anuales, albura clara y duramen oscuro, y médula (mancha central oscura). Las líneas radiales oscuras son nudos pequeños. CC.

Madera de Quercus robur: A la izquierda se ve la madera dura gris y a la derecha los siete anillos de crecimiento de la albura. CC.
En las regiones templadas el crecimiento es más rápido en primavera, estación en la que se forman células con grandes cavidades. A medida que continúa el crecimiento a principios de verano se forman células con cavidades cada vez más pequeñas. Al cabo de unas semanas, el crecimiento cesa por completo hasta la siguiente primavera. El contraste entre las células formadas al principio de esta época y el tejido sumamente compacto que precedió al letargo invernal hace visible el anillo determinado en el corte de un tronco o tallo.
La anchura de cada anillo refleja las condiciones climáticas de la estación en la que se formó. Un anillo ancho indica un año óptimo, con abundante lluvia y sol, mientras que uno más estrecho corresponde a un año en que los factores de crecimiento no fueron tan favorables.

Anillos de crecimiento de un árbol.
En muchos países los anillos indican estaciones alternativas de humedad y sequía en lugar de invierno y verano. Varias estaciones lluviosas en el transcurso de un año pueden formar varios anillos. Su nombre más adecuado sería, por ende, anillos de crecimiento.
Toda la materia leñosa formada durante una estación, entre un anillo y el siguiente, se llama a menudo faja de crecimiento. Estas fajas dan a la madera su veta.
Mezclados con las células de la madera existen a veces vasos conductores con cavidades muy grandes, visibles como poros a simple vista. En algunas maderas se concentran tales poros en las primeras capas primaverales y hacen que destaque aún más el anillo de crecimiento. Estas maderas, como la del fresno y el roble, tienen una porosidad decreciente hacia el exterior de cada anillo anual. Otras, como la del abedul, arce y manzano, presentan una porosidad uniforme a través de los anillos anuales.
La dendrocronología es la parte de la botánica que establece la edad de los árboles y los cambios climáticos a los que se ha sometido observando los anillos de crecimiento.

Tejo (Taxus baccata) con 27 anillos de crecimiento anuales, albura clara y duramen oscuro, y médula (mancha central oscura). Las líneas radiales oscuras son nudos pequeños. CC.

Madera de Quercus robur: A la izquierda se ve la madera dura gris y a la derecha los siete anillos de crecimiento de la albura. CC.
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