La mayoría de las especies se pueden cultivar en jardines con facilidad. Sin embargo, algunas de las especies alpinas, como la Achillea tomentosa, requieren una combinación de tierra de jardín y roca.
La Achillea millefolium, cuyo nombre vulgar es mil-hojas, es nativa de Norteamérica y se encuentra en los pastos. Sus variedades Rubrum y Roseum son muy cultivadas por sus flores rojas y purpúreas.
Otra especie popular es la Achillea ptarmica; una de sus variedades, La Perla, se emplea como motivo ornamental en los cementerios.
La aquilea, también conocida como milenrama, es una planta herbácea perenne que pertenece al género Achillea. Sus hojas son finamente divididas y sus flores se presentan en inflorescencias planas de colores que van desde el blanco hasta el rosa intenso. Esta planta es apreciada por su resistencia y capacidad para atraer a insectos beneficiosos al jardín, como mariposas y abejas.
La aquilea es utilizada en la medicina tradicional como planta medicinal, ya que se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y astringentes. Se ha empleado para tratar problemas digestivos, menstruales y de la piel, así como para aliviar dolores musculares y articulares.
En el ámbito ornamental, la aquilea es apreciada por su capacidad para formar extensas matas florales que aportan color y textura a los jardines. Su facilidad de cultivo y su resistencia a condiciones adversas la convierten en una opción popular para paisajismo naturalista y jardines de bajo mantenimiento.


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