1
Fabricado de ladrillo, hierro, acero, etc., en forma de arco de círculo, que cierra un hueco o vano por su parte superior y se utiliza en puertas, ventanas, techos, puentes, túneles, etc. El otro sistema para cubrir vanos por su parte superior es el dintel, horizontal, que, a diferencia del arco, no produce empujes (horizontales), sino tan sólo presiones o cargas (verticales). Hay una forma mixta, el dintel adovelado.
Todo arco constructivo está sostenido por dos pies derechos: columnas, pilastras, segmentos de muros; la distancia entre ambos se llama luz del arco.
Suele haber una pieza intermedia entre el pie derecho y el arranque del arco, la imposta.
Integran el arco las dovelas, todas cuneiformes; la central y más alta es la clave. Su superficie interior y cóncava se llama intradós y la convexa trasdós; flecha es la distancia entre el punto culminante del intradós y el centro de la línea horizontal que une la parte superior de las impostas; empuje es el esfuerzo horizontal que ejerce el arco hacia el exterior para abrirse. Gomo el peso sustentado por el arco se reparte entre el empuje y la presión, a igualdad de cargas y luces puede soportar mayor peso que un dintel.
Los arcos son, como su nombre indica, estructuras curvas o poliédricas, proyectadas para soportar un mismo peso en todos los puntos y para transmitir la presión por medio de elementos (piedras, armazones, etc.) situados en la «línea de presión». Esta línea tiene una forma geométrica definida para cada cantidad y distribución de peso; es misión del arquitecto calcular la posición de la curva de presión y construir un arco coincidente con ella. A pesar de esta limitación, los arquitectos han dado al arco tan copiosa variedad de formas que este elemento constituye uno de los factores más importantes para determinar los diversos estilos arquitectónicos de la historia.
Los antiguos egipcios emplearon el arco, primeramente hecho de adobe o ladrillo. También lo conocieron los asirios y los griegos, aunque estos últimos apenas lo utilizaron en sus construcciones arquitectónicas. La vulgarización del empleo del arco se debe a los romanos, quienes probablemente lo recibieron de los etruscos, que construyeron arcos apuntados, por hiladas horizontales escalonadas, al igual que los pelasgos de Grecia. La introducción del arco por los romanos condujo gradualmente a una total revolución de las formas arquitectónicas que habían heredado de los griegos. El predominio de las líneas horizontales fue cediendo gradualmente hasta que, en las obras de fines del Imperio, como en el palacio de Diocleciano en Spalato (Dalmacia), se suprimió en algunas ocasiones el entablamento con el dintel y el arco y su arquivolta arrancaban sobre el capitel de las columnas. En los estilos románico y gótico, los arcos arrancaban también sobre los capiteles de las columnas. La introdución de las vigas de acero (que en este aspecto tienen las mismas cualidades que las de madera) ha disminuido el empleo del arco, la bóveda y la cúpula, en las estructuras modernas.
Todo arco constructivo está sostenido por dos pies derechos: columnas, pilastras, segmentos de muros; la distancia entre ambos se llama luz del arco.
Suele haber una pieza intermedia entre el pie derecho y el arranque del arco, la imposta.
Integran el arco las dovelas, todas cuneiformes; la central y más alta es la clave. Su superficie interior y cóncava se llama intradós y la convexa trasdós; flecha es la distancia entre el punto culminante del intradós y el centro de la línea horizontal que une la parte superior de las impostas; empuje es el esfuerzo horizontal que ejerce el arco hacia el exterior para abrirse. Gomo el peso sustentado por el arco se reparte entre el empuje y la presión, a igualdad de cargas y luces puede soportar mayor peso que un dintel.
Los arcos son, como su nombre indica, estructuras curvas o poliédricas, proyectadas para soportar un mismo peso en todos los puntos y para transmitir la presión por medio de elementos (piedras, armazones, etc.) situados en la «línea de presión». Esta línea tiene una forma geométrica definida para cada cantidad y distribución de peso; es misión del arquitecto calcular la posición de la curva de presión y construir un arco coincidente con ella. A pesar de esta limitación, los arquitectos han dado al arco tan copiosa variedad de formas que este elemento constituye uno de los factores más importantes para determinar los diversos estilos arquitectónicos de la historia.
Los antiguos egipcios emplearon el arco, primeramente hecho de adobe o ladrillo. También lo conocieron los asirios y los griegos, aunque estos últimos apenas lo utilizaron en sus construcciones arquitectónicas. La vulgarización del empleo del arco se debe a los romanos, quienes probablemente lo recibieron de los etruscos, que construyeron arcos apuntados, por hiladas horizontales escalonadas, al igual que los pelasgos de Grecia. La introducción del arco por los romanos condujo gradualmente a una total revolución de las formas arquitectónicas que habían heredado de los griegos. El predominio de las líneas horizontales fue cediendo gradualmente hasta que, en las obras de fines del Imperio, como en el palacio de Diocleciano en Spalato (Dalmacia), se suprimió en algunas ocasiones el entablamento con el dintel y el arco y su arquivolta arrancaban sobre el capitel de las columnas. En los estilos románico y gótico, los arcos arrancaban también sobre los capiteles de las columnas. La introdución de las vigas de acero (que en este aspecto tienen las mismas cualidades que las de madera) ha disminuido el empleo del arco, la bóveda y la cúpula, en las estructuras modernas.
Enviar comentario o duda sobre «arco (arquitectura)»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.