Orlando furioso, al que debe su inmortalidad el poeta, no es sólo uno de los grandes poemas de la Humanidad, sino también una de las primeras epopeyas caballerescas escritas en romance. Siguiendo el tema ya iniciado por Mateo Boiardo en Orlando innamorato, Ariosto lo complica y continúa, cantando los orígenes de la Casa de Este y los amores y hazañas de su héroe y heroína, Ruggieri y Bradamante. Con el argumento original se entrelaza un segundo, las guerras de Carlomagno con los sarracenos, y un tercero, la locura y restablecimiento de Orlando.
La fama del poeta rebasó pronto las fronteras italianas. En España fue imitado por Luis Barahona de Soto (Las lágrimas de Angélica) y Lope de Vega (La hermosura de Angélica) y ejerció influencia en el mismo Quijote de Cervantes.
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