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(293?-373). Teólogo y Padre de la Iglesia, nacido en Alejandría. Consagrado a la vida eclesiástica, actuó de lector y desempeñaba el diaconado al producirse la controversia arriana (v. Arrianismo). En el 325 acudió al Concilio de Nicea como secretario del obispo San Alejandro. En este concilio desplegó aquellas extraordinarias dotes de inteligencia y decisión que más tarde le convirtieron en adalid de la fe ortodoxa. Al volver a Alejandría, fue elegido obispo por unanimidad y sucedió a Alejandro, que murió cuatro meses después de clausurarse el concilio.
Desafiando el mandato imperial, se negó a recibir a Arrio en la comunión eclesiástica y, aunque por el momento triunfó en su empeño, fue finalmente desterrado a Tréveris. A la muerte del emperador Constantino volvió triunfalmente a Alejandría (337), pero fue de nuevo desterrado por el emperador Constancio y hubo de buscar refugio en Roma. El Concilio de Sárdica refrendó la decisión de un concilio provincial de Roma en favor de Atanasio, por lo que en 346 se encontraba de nuevo en su sede episcopal de Alejandría. Entre tanto, el arrianismo se había extendido bajo el patrocinio de Constancio. Atanasio se vio condenado al destierro por tercera vez (356). Regresó de él en 361, reinando el emperador Juliano, pero, envuelto de nuevo en la lucha contra el paganismo, hubo de huir. Fue repuesto en el 363 para ser expulsado cuatro años más tarde por el emperador Valente. Esta vez, el apoyo del pueblo le procuró la reposición en el cargo, que desempeñó en paz hasta su muerte ocurrida en el 373. Entre sus obras figuran Defensa del Símbolo Niceno (351), Defensa de Dionisio (355), Apología a Constancio (357), Historia de los arríanos para los monjes (358), Libro a los antioqnenos (362), Carta a los africanos (369) y numerosas cartas y sermones.
Desafiando el mandato imperial, se negó a recibir a Arrio en la comunión eclesiástica y, aunque por el momento triunfó en su empeño, fue finalmente desterrado a Tréveris. A la muerte del emperador Constantino volvió triunfalmente a Alejandría (337), pero fue de nuevo desterrado por el emperador Constancio y hubo de buscar refugio en Roma. El Concilio de Sárdica refrendó la decisión de un concilio provincial de Roma en favor de Atanasio, por lo que en 346 se encontraba de nuevo en su sede episcopal de Alejandría. Entre tanto, el arrianismo se había extendido bajo el patrocinio de Constancio. Atanasio se vio condenado al destierro por tercera vez (356). Regresó de él en 361, reinando el emperador Juliano, pero, envuelto de nuevo en la lucha contra el paganismo, hubo de huir. Fue repuesto en el 363 para ser expulsado cuatro años más tarde por el emperador Valente. Esta vez, el apoyo del pueblo le procuró la reposición en el cargo, que desempeñó en paz hasta su muerte ocurrida en el 373. Entre sus obras figuran Defensa del Símbolo Niceno (351), Defensa de Dionisio (355), Apología a Constancio (357), Historia de los arríanos para los monjes (358), Libro a los antioqnenos (362), Carta a los africanos (369) y numerosas cartas y sermones.
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