En Argentina, "atorrante" se utiliza tanto como adjetivo como sustantivo para describir a una persona que muestra una notable falta de voluntad para trabajar o realizar esfuerzos, caracterizándose por su pereza o tendencia a evitar responsabilidades.
Esta acepción tiene un matiz despectivo y se emplea comúnmente en el habla coloquial.
Ejemplos de uso: "Juan es un atorrante, nunca lo ves haciendo algo productivo".
"Siempre está tirado en el sofá, qué atorrante".
Como adjetivo, "atorrante" también se usa para describir a una persona que actúa con deshonestidad o que tiene intenciones ocultas, generalmente con el fin de engañar o aprovecharse de otros. Esta acepción implica un comportamiento astuto y poco ético.
Ejemplos de uso: "No confíes en él, es un atorrante que solo busca su propio beneficio".
"Ese vendedor me pareció bastante atorrante, dudo que sus productos sean legítimos".
En este contexto, "atorranta" se refiere específicamente a una mujer que lleva un estilo de vida considerado inmoral o indecoroso por la sociedad, particularmente en relación con la actividad sexual.
La palabra puede usarse para denotar a una prostituta o simplemente a una mujer que tiene muchos compañeros sexuales, cargando con un fuerte estigma social.
Ejemplos de uso: "La vecina del quinto es una atorranta, siempre entra y sale gente de su apartamento a altas horas de la noche".
"Esa película trata sobre la vida de una atorranta que busca redimirse".
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