Las enseñanzas fundamentales del bahaísmo son: la fraternidad universal, la unidad e índole progresiva de la revelación y la seguridad de la victoria de la justicia en la Tierra. El bahaísmo no admite barreras de raza, clase, nación o credo y sostiene un concepto de paz mundial que une a la Humanidad en una fe y en una orden. El culto a Dios se realiza sin liturgia, sin jerarquías, sin prédicas ni ofrendas. Desde 1892 hasta 1921 Abdul Baha, hijo mayor de Baha’u’llah, dirigió los asuntos y guió las actividades del nuevo credo, que logró difundir en varios países. Viajó y dio conferencias en Europa y América desde 1911 a 1913. Formuló instrucciones para la administración de la fe por instituciones electivas locales, nacionales e internacionales bajo la dirección del Guardián, Shoghi Effendi. Los prosélitos sólo aceptan como autoridad espiritual al guía, verdad o institución emanadas de las manifestaciones divinas que llegan a la Tierra para purificar, renovar y desarrollar la religión a intervalos de 1000 años aproximadamente.
Existen bahaístas en 229 países o regiones. Celebran asambleas locales en más de 100 ciudades de América septentrional, central y meridional. La compilación más extensa de los escritos de Baha’i es el volumen Fe universal de Baha'i (1944)
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