A la muerte de Richard Wagner se hizo cargo de la dirección su esposa Cósima, que, con firme y obstinada voluntad, sostuvo el festival de 1883 a 1908, año en que su hijo Siegfried Wagner se encargó de dirigirlo hasta su muerte acaecida en 1930. La viuda de éste, Winifred, dirigió el teatro de 1930 a 1944. En 1951, el primer año en que se celebraban festivales después de la II Guerra Mundial, Wolfgang y Wieland Wagner, hijos de Siegfried y Winifred, fueron los nuevos empresarios. En el primer festival después de la guerra se interpretó nuevamente la Novena Sinfonía de Beethoven, dirigida por Wilhelm Furtwängler.
El festival nació con el propósito de incluir muchas obras maestras del repertorio alemán, pero pronto se abandonó tal idea y las obras habituales fueron Parsifal y Der Ring der Nibelungen. También hubo de renunciarse a la idea de un principio de facilitar la entrada gratuita.
Los nietos de Richard Wagner, restauradores del festival en los años de posguerra, rodearon las representaciones de ambiente moderno, introduciendo en ellas innovaciones revolucionarias. Se incorporó a los escenarios mucho simbolismo freudiano. Al concebir las óperas como dramas clásicos, desapareció la habitual tramoya wagneriana; los recargados trajes medievales de caballeros y damas fueron sustituidos por la severidad propia de los dramas de la antigüedad. Mediante la combinación de luces y decorados sencillos se sugerían las escenas más complejas de guerra, bosques y castillos. El teatro original, con sus excepcionales condiciones acústicas, se libró de los bombardeos de la II Guerra Mundial, a pesar de que la zona colindante, incluso la casa de Richard Wagner, sufrió graves destrozos.
El festival se ha convertido en un peregrinaje para los entusiastas wagnerianos, que suelen esperar años para conseguir las entradas.
Enviar comentario o duda sobre «Baireuth, festival de»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.