Sus importantes yacimientos de hierro son de SE a NO: los del Regato, cuya vena principal es hematites roja; las minas de la Juliana, sobre arenisca; las de Pepita, Manuela y Lejana, entre las areniscas y calizas. En la margen izquierda del Cadagua hay afloramientos calizos sobre areniscas cretácicas. Las clases de mineral son «vena» y «rubio», más puro el primero, que es óxido férrico anhídrido. La explotación se efectúa casi toda al aire libre, a cielo abierto.
La industria de Baracaldo reviste capital importancia hasta el punto de que, merced al auge adquirido por las explotaciones fabriles e industriales, se ha convertido en el centro urbano más interesante y poblado de la zona fabril y minera de Vizcaya. Las principales producciones industriales son el hierro y acero, con dos grandes entidades de la industria pesada y treinta y una de transformación. Centros fabriles de la gran industria son: los Altos Hornos de Vizcaya, Cortázar Hermanos de la Sarre, Echevarría, S. A., de Castrejana, Forjas y Alambres del Cadagua, etc. Entre las empresas de aprovechamientos de metales figuran: Industrias Iznar, S. A., Tubos Bergman, Fábrica de Motocicletas Lube, etc. De sus empresas químicas hay que destacar: Sociedad Española de Dinamita de Lu-chana, Sefanitro, S. A., fábricas de barnices, tres laboratorios farmacéuticos y otras muchas fábricas.
Las comunicaciones por ferrocarril y carretera son excelentes.
Se desconocen datos concretos sobre su fundación, si bien se sabe que formó parte de las Encartaciones hasta el siglo xiv y pasó luego a la jurisdicción de las merindades y anteiglesias de la tierra llana de Vizcaya. Mantuvo desde el siglo xv una gran rivalidad con Bilbao a causa de la preponderancia de ésta, que atañía sobre todo a la navegación por la ría y a la cuestión de límites. Desempeñó importante papel en la revolución de Zamácola (1804), en que se cometieron toda clase de atropellos hasta que las tropas del general Benito San Juan y el juez de Comisión Francisco Javier Durán impusieron la paz; por esta causa perdió el dictado de «muy noble y leal» que había ostentado hasta entonces. Más tarde se convirtió en uno de los focos guerrilleros contra los franceses y por su intervención se proclamó en 1808 la Suprema Junta de Vizcaya. Tomó parte más adelante en las guerras carlistas y engrosó las partidas de Zabala y Laniz Barrutia.
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