No pertenecen, por lo tanto, al campo de la Bioelectrónica los fenómenos de exploración e intercomunicación observados en los murciélagos y delfines, pues se explican satisfactoriamente a base de ultrasonidos.
En cambio cae de lleno en el campo de esta pseudociencia todo cuanto se relaciona con las enigmáticas comunicaciones telepáticas, la sintonización de una mente con otra sin señal alguna sensible, la pretendida transmisión del pensamiento y, en general, el control a distancia de las acciones de seres vivos y aún de mecanismos electrónicos, al parecer mediante una mera actitud intencional o volitiva.
Se han destacado en trabajos «bioelectrónicos» W. Grey Walter, Vasiliev, Osmond y en Estados Unidos, Rusia y otros países existen laboratorios especializados; no se ha demostrado que hayan logrado en ellos resultados positivos.
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