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(c. 1495-1542). Poeta español, nacido en Barcelona. Se formó espiritualmente en la corte castellana, lo que explica su preferencia por la lengua de Castilla. Estudió con el humanista Lucio Marineo Sículo y fue más tarde preceptor de la casa de Alba. De vuelta de una expedición a Rodas contrajo matrimonio con la noble dama doña Ana Girón de Rebolledo. En compañía de su esposa pasó en Barcelona los últimos años de su vida. Murió cuando estaba preparando la edición de sus poesías y de las de su amigo Garcilaso de la Vega.
Su mayor timbre de gloria consiste en haber realizado, junto con Garcilaso, la revolución italianizante del siglo xvi. Sus primeras composiciones están escritas en metros tradicionales castellanos, pero tras la conversación sostenida en 1525 en Granada con el gran humanista Andrea Navagiero, embajador en España de la República de Venecia (conversación que el propio Boscán relató en su Carta a la duquesa de Soma), emprendió la tarea de asimilar el endecasílabo y los géneros italianos (el soneto y la canción) a la poesía española. Frente a los resultado conseguidos por Garcilaso, el verso de Boscán es con frecuencia premioso. En efecto, al igual que Santillana e Imperial, que habían intentado antes la incorporación del endecasílabo, no consigue dar con los acentos propios de este metro. Sin embargo, gracias a su esfuerzo y a las realizaciones de Garcilaso, el nuevo metro hubo de triunfar hasta convertirse en el más característico de la poesía española de la Edad de Oro. Gracias a Boscán entra en la poesía española todo el caudal ideológico y la nueva sensibilidad de la tradición petrarquista. Gracias también a él se incorpora a la poesía española la tradición poética de Ausias March. Garcilaso no sólo perfecciona la experiencia de Boscán, sino que además asimila lo genuinamente renacentista de la poesía italiana. Estos tres grandes ingredientes son la base de la poesía renacentista española, que por propia evolución culminará en Góngora y el Barroco. Además de canciones, sonetos y epístolas escribió Boscán dos poemas extensos: Hero y Leandro (basado en el tema mitológico y primer ejemplar en España del género llamado «poema mitológico», que tanta aceptación había de tener) y la Octava rima (poema alegórico que introdujo este metro en la poesía española; a partir de él los mejores poemas extensos de la literatura española estarán escritos en octava rima u octava real).
La nota personal del poeta puede encontrarse, entre tanto aluvión de influencias y tanteos, en una especie de visión burguesa de la vida familiar: una «aurea mediocritas» doméstica, visible especialmente en su epístola dirigida a don Diego Hurtado de Mendoza.
Boscán tradujo, además, en admirable y perfecta prosa castellana II Cortegiano de Castiglione. La edición que de sus poemas y los de Garcilaso tenía preparada al morir fue gestionada por su viuda y salió de las prensas barcelonesas de Caries Amorós en 1543. Recientemente ha empezado a publicarse la edición crítica de las poesías de Boscán a cargo de Martín de Riquer, Antonio Gomas y Joaquín Molas: Obras poéticas de Juan Boscán, volumen I («Cátedra Ciudad de Barcelona», «Biblioteca de Autores Barceloneses», Ayuntamiento y Universidad de Barcelona, 1957).
Su mayor timbre de gloria consiste en haber realizado, junto con Garcilaso, la revolución italianizante del siglo xvi. Sus primeras composiciones están escritas en metros tradicionales castellanos, pero tras la conversación sostenida en 1525 en Granada con el gran humanista Andrea Navagiero, embajador en España de la República de Venecia (conversación que el propio Boscán relató en su Carta a la duquesa de Soma), emprendió la tarea de asimilar el endecasílabo y los géneros italianos (el soneto y la canción) a la poesía española. Frente a los resultado conseguidos por Garcilaso, el verso de Boscán es con frecuencia premioso. En efecto, al igual que Santillana e Imperial, que habían intentado antes la incorporación del endecasílabo, no consigue dar con los acentos propios de este metro. Sin embargo, gracias a su esfuerzo y a las realizaciones de Garcilaso, el nuevo metro hubo de triunfar hasta convertirse en el más característico de la poesía española de la Edad de Oro. Gracias a Boscán entra en la poesía española todo el caudal ideológico y la nueva sensibilidad de la tradición petrarquista. Gracias también a él se incorpora a la poesía española la tradición poética de Ausias March. Garcilaso no sólo perfecciona la experiencia de Boscán, sino que además asimila lo genuinamente renacentista de la poesía italiana. Estos tres grandes ingredientes son la base de la poesía renacentista española, que por propia evolución culminará en Góngora y el Barroco. Además de canciones, sonetos y epístolas escribió Boscán dos poemas extensos: Hero y Leandro (basado en el tema mitológico y primer ejemplar en España del género llamado «poema mitológico», que tanta aceptación había de tener) y la Octava rima (poema alegórico que introdujo este metro en la poesía española; a partir de él los mejores poemas extensos de la literatura española estarán escritos en octava rima u octava real).
La nota personal del poeta puede encontrarse, entre tanto aluvión de influencias y tanteos, en una especie de visión burguesa de la vida familiar: una «aurea mediocritas» doméstica, visible especialmente en su epístola dirigida a don Diego Hurtado de Mendoza.
Boscán tradujo, además, en admirable y perfecta prosa castellana II Cortegiano de Castiglione. La edición que de sus poemas y los de Garcilaso tenía preparada al morir fue gestionada por su viuda y salió de las prensas barcelonesas de Caries Amorós en 1543. Recientemente ha empezado a publicarse la edición crítica de las poesías de Boscán a cargo de Martín de Riquer, Antonio Gomas y Joaquín Molas: Obras poéticas de Juan Boscán, volumen I («Cátedra Ciudad de Barcelona», «Biblioteca de Autores Barceloneses», Ayuntamiento y Universidad de Barcelona, 1957).
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