En su forma más sencilla, un horno de inducción es un crisol rodeado por una bobina de alambre. Cuando se establece una corriente a lo largo del alambre, la masa de metal situada en el crisol funde por efecto de las corrientes inducidas en el mismo. Estas corrientes inducidas siguen circuitos cerrados y se conocen como corrientes parásitas o corrientes de Foucault. La acción de las mismas contra la resistencia del metal al paso de la corriente produce un aumento inmediato de la temperatura. Las corrientes parásitas tienden a circular de modo que produzcan un campo magnético inducido que se oponga en cada instante al campo promotor de la excitación, de acuerdo con la ley de Lenz. El calor desarrollado por las corrientes parásitas puede ser determinado mediante la siguiente ecuación: H = Cf^n I^2
en donde C es una constante propia de cada material, la I intensidad de la corriente aplicada y f la frecuencia. El calor adicional debido a la histéresis magnética resulta despreciable a altas temperaturas.
Para más información ver: calentamiento por alta frecuencia.
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