1Oficio y dominio del jefe supremo de la fe islámica. Durante muchos siglos los califas ostentaron la suprema autoridad política y religiosa como descendientes directos del Profeta y vicarios de Dios en la tierra. A la muerte de Mahoma (632) el primer califa (sucesor) fue Abubequer (Abu-Bakr), suegro del Profeta. Los tres califas siguientes, Ornar, Otmán y Alí, estaban asimismo estrechamente vinculados a Mahoma. Estos cuatro sucesores se designan a menudo con el nombre de califas ortodoxos. Tras el asesinato de Alí, el año 661, fue proclamado califa su hijo Hassán, que a su vez se vio destronado por Moavia I, antiguo secretario de Mahoma y pariente de Otmán. Luego el cargo se hizo hereditario dentro de la familia omeya. Bajo los 14 califas de esta dinastía floreció Damasco como capital del Imperio y los árabes mantuvieron la supremacía. El dominio musulmán se extendía desde Francia meridional y España por el Occidente hasta la India nordoccidental y el Asia central por el Oriente. Véase Mahoma.
Durante el periodo omeya la Secta de los Chiflas apoyó a los herederos de Alí, descendientes de Abbas, tío del Profeta. Finalmente, en el año 750, Abul-Abbas destronó a los omeyas y trató de exterminar la dinastía. Durante el califato abasida el Islam llegó a la cumbre de su poder. Bajo la influencia persa fue elegida como nueva capital Bagdad, ciudad mesopotámica que se convirtió muy pronto en el centro cultural más influyente del mundo. El más importante de los califas de la nueva dinastía fue Harún-al-Raschid (763-809), el héroe de Las Mil y una Noches. El poderío abasida fue decayendo luego progresivamente, descomponién-
dose en cantonalismos. En el siglo xi los turcos selyúcidas conquistaron la mayor parte del Asia occidental y redujeron la autoridad de los califas a la mera jefatura espiritual. Con la conquista mongola, sin embargo, fue abolido el califato en 1258. Un miembro de la familia consiguió huir a Egipto, donde, bajo los sultanes mamelucos, sobrevivió una sombra de califato hasta el año 1517. Véase Harún-al-Raschid.
Mientras tanto, dos califatos menores habían aparecido y desaparecido en el mundo musulmán. Al ser destronados los omeyas en 750, escapó de la matanza un miembro de la dinastía, Abderrahman, que se refugió en España, donde fundó el emirato independiente. En el año 929 uno de sus descendientes, Abderrahman III, se proclamó califa. Este califato occidental perduró hasta el año 1031. El otro califato fue el fundado en Egipto por los fatimitas, familia que se decía descendiente de Fátima, hija de Mahoma y esposa de Alí. Este califato, proclamado el año 909 por Ubaid-Allah, llevó sus dominios al N de África, Sicilia y parte de Italia. La dinastía tuvo un brillante periodo de prosperidad, pero decayó en el siglo xi y quedó abolida definitivamente el año 1171 a raíz de la conquista de Egipto por Saladillo.
El último califato fue el de los turcos otomanos. En 1517, cuando el sultán otomano Selim I conquistó Egipto, abolió el califato abasida y asumió personalmente sus funciones. Los sultanes que le sucedieron conservaron el título de califas hasta Mohamed VI, depuesto en 1922. El Gobierno turco abolió el califato en 1924. Desde esta fecha, cierto número de gobernantes de países musulmanes ha asumido el título de califa sin haber conseguido más que un reconocimiento local. Véase Abasida; Abbas; Abubequer; Alí; Árabes; Bagdad; Chiítas; Fátima; Hassán; Mamelucos; Ómar; Omeyas; Saladino; Selyúcidas.
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