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m. El capital puede subdividirse en dos clases: fijo y circulante.
Capital fijo
El capital fijo comprende los bienes sometidos a empleo durante un largo periodo de tiempo, es decir, que participan en una serie de ejercicios económicos (o de ciclos productivos) sucesivos. En este grupo figuran las construcciones, máquinas y equipo de transporte de toda clase.
La tierra también se incluye en esta clasificación, aunque la escuela clásica la diferenciaba del capital al definirla como potencia natural «original e indestructible». Pero abundan los ejemplos de terrenos «no originales»; los que han tenido que ser ganados por exploración, deforestación, drenaje o regadío, no han sido utilizados en su forma original, pues obligaron a realizar un gasto sustancial en dinero y en trabajo. Algo parecido ocurre con la calificación de indestructible.
Las tierras de cultivo precisan agua y abonos para mantener su poder de producción; los bosques y las minas no pueden ser aprovechados indefinidamente, pues se devalúan y producen una disminución en el capital. Tales razones aconsejan clasificar el terreno con los capitales fijos.
Capital circulante
El capital circulante o capital de trabajo está compuesto por aquellos bienes que no pueden ser aprovechados sin destruir su forma original. Los combustibles, como el carbón y la gasolina, y todas las materias primas, como el algodón, lana, cereales y metales, pertenecen a este grupo.
Para más información ver: capital (contabilidad y economía).
Capital fijo
El capital fijo comprende los bienes sometidos a empleo durante un largo periodo de tiempo, es decir, que participan en una serie de ejercicios económicos (o de ciclos productivos) sucesivos. En este grupo figuran las construcciones, máquinas y equipo de transporte de toda clase.
La tierra también se incluye en esta clasificación, aunque la escuela clásica la diferenciaba del capital al definirla como potencia natural «original e indestructible». Pero abundan los ejemplos de terrenos «no originales»; los que han tenido que ser ganados por exploración, deforestación, drenaje o regadío, no han sido utilizados en su forma original, pues obligaron a realizar un gasto sustancial en dinero y en trabajo. Algo parecido ocurre con la calificación de indestructible.
Las tierras de cultivo precisan agua y abonos para mantener su poder de producción; los bosques y las minas no pueden ser aprovechados indefinidamente, pues se devalúan y producen una disminución en el capital. Tales razones aconsejan clasificar el terreno con los capitales fijos.
Capital circulante
El capital circulante o capital de trabajo está compuesto por aquellos bienes que no pueden ser aprovechados sin destruir su forma original. Los combustibles, como el carbón y la gasolina, y todas las materias primas, como el algodón, lana, cereales y metales, pertenecen a este grupo.
Para más información ver: capital (contabilidad y economía).
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