Este género de árboles, conocidos también con el nombre de capoc, pertenecientes a la familia de las bombacáceas.
Adquieren gran desarrollo y son muy utilizados en los trópicos como árboles umbrosos. La Ceiba pentandra puede llegar a 30 m o más de altura.
El tronco tiene a menudo hasta 2,7 m de grosor y sustenta ramas muy extendidas. Apoyos que pueden ser gruesos o finos se extienden a más de 9 m. La madera del capoc es blanda, blanca y quebradiza y se utiliza a veces en construcción interior. Una materia semejante al algodón cubre sus vainas. Esta materia no puede ser hilada, pero su ligereza se utiliza en el relleno de cojinetes y boyas salvavidas; es el capoc del comercio.
De las semillas se exprime un aceite similar al de la semilla de algodón. Las mejores calidades de este aceite se utilizan en la fabricación de sustitutivos de la mantequilla y las calidades inferiores en la del jabón.
Las hojas compuestas de la ceiba están formadas por siete folículos que brotan de un disco casi circular en la cima del peciolo. Estos folíolos, óvalos alargados, adquieren una longitud de 10 a 15 cm y son blandos y ondulantes.
Las flores, que a veces aparecen antes que las hojas, son blancas o rosas, con pétalos lanosos de 25 mm de longitud. Sus numerosas semillas están encerradas en cápsulas de 10 a 20 centímetros.
La ceiba es considerada un árbol sagrado en muchas culturas indígenas de América Central y del Caribe. Además, es el árbol nacional de Guatemala y Puerto Rico.
Este árbol tiene múltiples usos. Su madera se utiliza en la construcción de muebles y embarcaciones, y su fibra se aprovecha para la fabricación de cuerdas, tejidos y papel. También se le atribuyen propiedades medicinales en algunas tradiciones populares.
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