La colquicina apenas se usa en medicina salvo para el tratamiento de la gota; en los ataques agudos alivia el dolor y disminuye la inflamación y el enrojecimiento. No es eficaz como preventivo ni en casos crónicos y su acción específica sobre la gota aún no se ha explicado. Es un estimulante de la musculatura lisa de los intestinos, bronquios y útero, pero no un analgésico ni un anticongestivo.
Es muy irritante; en dosis terapéuticas puede producir ligera diarrea, pero en cantidades mayores origina fuertes dolores abdominales, vómitos, diarrea y finalmente la muerte por parálisis respiratoria. La atropina y la morfina alivian los dolores, pero además debe practicarse la respiración artificial en caso de intoxicación.
La colquicina es un valioso auxiliar en el estudio de la regeneración y modificaciones genéticas de varios tejidos y de la acción sobre ellos de las hormonas y productos cancerígenos. En 1934 se descubrió que la colquicina inhibe la división de las células, normales o enfermas, en sus últimas fases. Normalmente los extractos de glándula pituitaria estimula el crecimiento del tiroides, pero si se administra colquicina se observa un aumento de las formas mitóticas en lugar de una multiplicación. No se le ha encontrado utilidad en el tratamiento del cáncer humano, aunque en el cáncer experimental de los animales se han observado síntomas de regresión y las células cancerosas se hacen más susceptibles a los rayos X.
En las plantas tratadas con colquicina se observa además una variación permanente del número de cromosomas (v. Herencia); las plantas tetraploides de este modo conseguidas suelen ser gigantes y de mayor resistencia.
Enviar comentario o duda sobre «colchicina y cólquico»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.