Esta costa forma un ángulo que se adentra en el Océano Atlántico en el Cabo San Roque, que es el punto más oriental de Brasil. La costa brasileña es conocida por sus hermosas playas, paisajes impresionantes y su biodiversidad marina.
Descripción detallada de las costas de Brasil
El litoral brasileño se alarga en unos 7400 km entre las desembocaduras de los ríos Oyapock al N y Chui al S.
Forma un ángulo que se adentra en el Atlántico con el Cabo San Roque, punto brasileño más cercano al Viejo Mundo, aunque el más oriental del Brasil es el Cabo Branco. Las costas brasileñas son bastante macizas y recuerdan las de África o Australia por lo poco marcados que están sus accidentes.
La plataforma submarina, que se amplía en las zonas septentrional y meridional, está limitada por fosas profundas paralelas a la costa. Dada su gran longitud, es lógico que el litoral brasileño presente aspectos distintos en sus diferentes sectores.
Así la zona septentrional abunda en estuarios fluviales, anchos y profundos, en los que, sin embargo, la acción del mar está contrarrestada en parte por la formación de islas como consecuencia de los aluviones que depositan los ríos; hay otras zonas en que aparecen los «marjales», bosque anfibio que se forma cuando el mar alcanza una zona dé costa baja cubierta de vegetación halófila.
Entre la Guayana Francesa y la desembocadura del Amazonas los únicos accidentes de interés son los estuarios del Qyapock y el Araguarí y la isla costera de Maracá.
El estuario amazónico, el más amplio del mundo después del de la Plata, tiene 250 km de anchura y comprende numerosas islas aluviales, de las que Marajó es la más extensa. Pasado el amplio estuario del río Pará (rama más meridional del Amazonas y punto de unión con el Tocantins), se encuentra el puerto de Belém y hacia el SE el Cabo Gurupi y la bahía de Turiagu.
En la zona central del litoral de Maranhao se forma un conjunto de cuatro bahías, de las que las principales son Sao Marcos y Sao José, separadas por Sao Luis, aislada del continente por un canal navegable.
Hacia el E, por las costas llanas de Areal, se llega a las bahías de Tutóia, Cajú y la de las bocas del Parnaíba. Costas arenosas, llamadas de «lengoes», llegan hasta las proximidades del Cabo San Roque, cerca del cual se forman arrecifes coralígenos, dispuestos en forma de barreras o de pequeños archipiélagos.
Las dunas impulsadas por los vientos alisios han constituido en algunos estuarios fluviales lagos costeros. Los puertos de Camocim, Acaraú, Fortaleza, Macao, Natal, Cabedelo, Recife y Maceió son los principales accidentes que el litoral presenta en su avance hacia el S hasta alcanzar la desembocadura del río Sao Francisco.
Más al S, pasado Aracajú, la gran bahía de Todos los Santos se caracteriza por las «barreñas», pequeños escarpes rectilíneos. Siguen hacia el S la bahía de Camamú, el puerto de Ilhéus y la bahía de Canavieiras. Porto Seguro se encuentra en la desembocadura del río Buranhem y después de algunos arrecifes, llamados «itacolomís», se alcanza la bahía de Gara velas, con hermoso puerto.
En Espirito Santo y Rio de Janeiro la proximidad de Serra do Mar al litoral da a éste un carácter recortado, con golfos como el de Angra dos Reis y numerosos islotes.
Las bahías de Sao Mateus, Itabapoana, Sao Joao de Barra y Macaé conducen hasta Cabo Fío, donde la costa cambia su dirección general NE-SO por la E-O. En esta zona se extiende la gigantesca y bellísima bahía de Guanabara o Rio de Janeiro (v. Guanabara, Bahía de) con las Islas del Governador, Grande y Sao Sebastiáo, de carácter montañoso. Más al S se encuentran la bahía de Santa Catarina y la ensenada de Angra dos Reis.
En el litoral del estado de Sao Paulo hay que señalar la bahía de Caraguatatuba, la isla de Sao Sebastiáo con la bahía dos Castellanos, el puerto de Santos y diversas islas.
El estado de Paraná presenta otra de las grandes bahías brasileñas: la de Paranaguá, muy ramificada y cerrada en parte por las islas dos Pegas y do Mel; más al S se encuentra la bahía de Guaratuba.
En el litoral de Santa Catarina se hallan la bahía de Sao Francisco do Sul, la isla de este nombre, las bahías de Itajaí, Porto Belo y Tijucas y el canal marino que separa del continente la isla de Santa Catarina, en la que se encuentra Florianópolis.
Todavía más al S aparece el puerto carbonero de Laguna y una costa rectilínea tras la cual numerosas lagunas se prolongan por todo el litoral de Rio Grande do Sul. Inmensos cordones litorales cierran la salida al mar de las lagunas de los Patos, Mirím y Mangabeira. Como único entrante de importancia en esta costa rectilínea hay que señalar el canal de Rio Grande, que da paso a la laguna de los Patos, en la que se encuentran los puertos de Pelotas y Porto Alegre y numerosas ensenadas, cabos e islas.
Frente al Cabo San Roque y a más de 350 km de distancia surge el pequeño grupo insular de Fernando de Noronha y a 900 millas marinas de las costas de Espirito Santo los islotes de Trinidad y Martín Vaz.
Entre las islas costeras tienen importancia las del grupo deltaico del Amazonas, no todas ellas de formación aluvial; la más importante es la de Marajó. Entre las dos ramas del bajo Madeira se forma la importante isla fluvial de Tupinambarana. En el estado de Ma-ranháo destaca la isla de Sao Luis, entre los golfos de Sao Marcos y Sao José; en las costas de Pernambuco, la de Itamaracá; en las de Bahía, las de Itapa-rica, Bom Jesús y Cajaíba; en Espirito Santo, las de Frades, Guaraparim, Rasa y Francesa; en Rio de Janeiro, las de Grande, Santa Ana, Marambaia, Tiju-cas, Cotunduba y, sobre todo, la del Governador, en la bahía de Guanabara; en la costa de Sao Paulo, las de Sao Vicente, Sao Sebastiáo, Cananéia y otras; en Santa Catarina, la de este nombre y las de Sao Francisco, Remedios y Arvoredo; finalmente, en Rio Grande do Sul, las de Barba Negra, Canyugú y de los Marineros.
Las islas fluviales de los grandes ríos brasileños pueden tener dos características: ser aluviales, que emergen de las aguas y aparecen cubiertas de espesa vegetación en su suelo llano, o estar formadas por los canales o brazos de los ríos, en cuyo caso participan del carácter de las tierras vecinas. La más importante isla fluvial es la del Bananal o Santa Ana, situada entre dos brazos del río Araguaia.
Para más información ver: Brasil.
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