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Volcán del Ecuador, en los límites de la provincia de su nombre y las de Pichincha y Napo Pastaza, con 5943 m de altitud. Es célebre en el mundo por su gallardía y actividad y el segundo en el país, detrás del Chimborazo, que le supera en casi 400 m. Situado un poco al O de la Cordillera Central o Real de los Andes ecuatorianos, da la impresión de que se alza directamente sobre la llanura de Latacunga, lo que aumenta su altura relativa. Se presenta pintoresco, ingente y bello en la simetría de su estructura, tan regular que asemeja un inmenso pilón de azúcar, blanqueado como está por las nieves perpetuas, coronadas por un penacho de humo. La regularidad de su silueta no tiene rival, ni en el Nuevo ni en el Antiguo Mundo, como no sea el japonés Fuji-Yama.
Se encuentra a 70 km al SO de Quito, en la divisoria de aguas entre el Atlántico y el Pacífico. En sus faldas surorientales nacen los ríos Ami y Tambo-Yacú, que forman el Vallevicioso; hacia el N el Pita, que se junta al Guayllabamba, y al SO una serie de ríos que contribuyen a la formación del Patate, afluente del Pastaza. Al pie NO se halla la meseta de Limpiopungo, de 3890 m de altura, donde hay una laguna que tiende a desaparecer con las frecuentes erupciones del volcán, que la llena de arena, ceniza y piedra pómez. Esta llanura une el Cotopaxi al volcán Rumiñahui.
El cráter del Cotopaxi tiene más de 800 m de diámetro y el límite de las nieves perpetuas se encuentra entre los 4630 y 4750 m de altura. Es uno de los volcanes más activos del mundo; la primera erupción conocida ocurrió en 1534 y fue provechosa para los conquistadores españoles porque desalentó a los indios en su resistencia.
La del 15 de julio de 1742 originó grandes daños en los distritos de Latacunga y Quito y arruinó la actual provincia de Cotopaxi, que había sido una de las más bellas y fértiles del país. La de 1803 tuvo una manifestación de poca intensidad, pero Humboldt oyó desde el Golfo de Guayaquil las detonaciones que la acompañaron. Su actividad es prácticamente constante y los daños que causa son enormes, pues las erupciones funden las nieves de su cumbre y las aguas, el barro, los témpanos y las peñas arrastradas irrumpen en la llanura y destruyen cuanto encuentran a su paso.
Las erupciones de este volcán son bastante parecidas unas a otras. El primer fenómeno consiste en una enorme lluvia desarena y ceniza; siguen después las grandes avenidas de agua y lodo, acompañado el derrame de la lava ígnea, arena, cenizas y piedras por violentas detonaciones. El último periodo de actividad consiste en el lanzamiento de nubes de humo y ceniza que se mantienen durante algunos días; luego se sosiega lentamente. Esta constante actividad del volcán ha determinado que todo su contorno se halle cubierto de bancos de lava recientes y numerosos restos de corrientes de la época actual, que han arrasado varios valles de los alrededores.
Se encuentra a 70 km al SO de Quito, en la divisoria de aguas entre el Atlántico y el Pacífico. En sus faldas surorientales nacen los ríos Ami y Tambo-Yacú, que forman el Vallevicioso; hacia el N el Pita, que se junta al Guayllabamba, y al SO una serie de ríos que contribuyen a la formación del Patate, afluente del Pastaza. Al pie NO se halla la meseta de Limpiopungo, de 3890 m de altura, donde hay una laguna que tiende a desaparecer con las frecuentes erupciones del volcán, que la llena de arena, ceniza y piedra pómez. Esta llanura une el Cotopaxi al volcán Rumiñahui.
El cráter del Cotopaxi tiene más de 800 m de diámetro y el límite de las nieves perpetuas se encuentra entre los 4630 y 4750 m de altura. Es uno de los volcanes más activos del mundo; la primera erupción conocida ocurrió en 1534 y fue provechosa para los conquistadores españoles porque desalentó a los indios en su resistencia.
La del 15 de julio de 1742 originó grandes daños en los distritos de Latacunga y Quito y arruinó la actual provincia de Cotopaxi, que había sido una de las más bellas y fértiles del país. La de 1803 tuvo una manifestación de poca intensidad, pero Humboldt oyó desde el Golfo de Guayaquil las detonaciones que la acompañaron. Su actividad es prácticamente constante y los daños que causa son enormes, pues las erupciones funden las nieves de su cumbre y las aguas, el barro, los témpanos y las peñas arrastradas irrumpen en la llanura y destruyen cuanto encuentran a su paso.
Las erupciones de este volcán son bastante parecidas unas a otras. El primer fenómeno consiste en una enorme lluvia desarena y ceniza; siguen después las grandes avenidas de agua y lodo, acompañado el derrame de la lava ígnea, arena, cenizas y piedras por violentas detonaciones. El último periodo de actividad consiste en el lanzamiento de nubes de humo y ceniza que se mantienen durante algunos días; luego se sosiega lentamente. Esta constante actividad del volcán ha determinado que todo su contorno se halle cubierto de bancos de lava recientes y numerosos restos de corrientes de la época actual, que han arrasado varios valles de los alrededores.
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