Un criminal que maneja o toca objetos como papel, cristal, madera, metal u otras superficies lisas puede dejar una impresión digital latente susceptible de un «revelado» por medios químicos que le hará visible y permitirá fotografiarla. Semejante impresión puede compararse luego con las huellas dactilares tomadas a un sospechoso para determinar si la que apareció en el lugar de autos corresponde al individuo en cuestión. Las impresiones dactiloscópicas pueden compararse también a fines de identificación con las conservadas en archivos centrales. Véase Huella dactilar.
Para más información ver: crimen (derecho).
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