La transpiración cutánea puede seguir a la administración del ácido nicotinico o de otros medicamentos que actúen sobre los ganglios del sistema nervioso parasimpático aunque no estimulen sus terminaciones nerviosas. Tales fármacos producen muchas veces efectos secundarios, por lo que no son recomendables como diaforéticos. El hexadienol es un alcohol diénico semisólido que, aplicado sobre la piel humana, produce sudoración localizada en la zona sometida a tratamiento. Por no producir congestión ni estimulación parasimpática se cree que ejerce su acción directamente sobre las propias glándulas sudoríparas. La actividad de los diaforéticos es mayor en las atmósferas calientes que en las frías.
Los diaforéticos se utilizan para diagnosticar determinadas lesiones nerviosas localizadas en la piel (la ausencia de sudoración puede indicar una lesión simpática), para provocar la reabsorción de edemas y exudados y para aliviar el trabajo del riñón, ya que el sudor elimina gran cantidad de líquido y sustancias solubles, como la sal y la urea. Créese también que la administración de determinados diaforéticos puede estimular el crecimiento del pelo al aumentar la circulación cutánea.
Una sudoración excesiva y prolongada provocada por diaforéticos puede resultar perjudicial si entraña excesiva pérdida de aguas y sales, necesarias al organismo. La administración de Belladona o de su principio activo, la Atropina, elimina la sudoración rápidamente.
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