Esta frase apareció durante la administración de Taft (1909-11) y se aplicó por primera vez al programa del secretario de Estado Philander C. Knox. En dicha época, los intereses comerciales americanos que comenzaban a buscar campos de inversión en el extranjero solicitaron de su Gobierno apoyo diplomático; tal política, muy lejos de ser original, ya había sido adoptada por todas las grandes potencias.
El presidente Taft habló de «intervención activa para conseguir a nuestras mercancías y nuestros capitalistas oportunidad de una inversión lucrativa que asegure el beneficio de los dos países interesados».
En otra ocasión, hablando respecto a la oposición latinoamericana a la intervención extranjera en sus asuntos nacionales, el presidente Taft se refirió al empleo de una diplomacia que sustituiría las balas por dólares. Sus críticos, sin embargo, adoptaron rápidamente la expresión «diplomacia del dólar» y calificaron al Departamento de Estado de recadista de los hombres de negocios americanos.
En años posteriores, la frase «diplomacia del dólar» adquirió otros significados. Los enemigos de la política extranjera americana acusaron en ocasiones al Gobierno de fomentar las inversiones comerciales en el extranjero como cuña para establecer un imperialismo político; otras veces argumentaron que el Gobierno estaba utilizando las inversiones realizadas como instrumento político. En otras palabras, tanto si la diplomacia seguía al dólar como si le precedía, este tipo de relaciones se calificó de «diplomacia del dólar».
Desde la adopción de la política de buena vecindad, dicha frase se ha usado muy escasamente.
Enviar comentario o duda sobre «diplomacia del dólar»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.