Los vapores de cinc escapan de la retorta y se recogen en condensadores, en forma de metal líquido, que se cuela luego en lingotes.
Las menas sulfuradas que sólo contienen un 40 % de sulfuro después de concentradas se tuestan a temperatura más baja que los minerales ricos, de modo que la mayoría del sulfuro pasa a sulfato y el resto a óxido de cinc. La mezcla resultante se trata con ácido sulfúrico para obtener una solución impura de sulfato de cinc. Esta solución se purifica por adición de cal y cinc en polvo, que precipitan las impurezas de hierro, cadmio, cobre, arsénico, antimonio y manganeso. Para completar la eliminación de este último se hace burbujear aire a través de la solución, que, así purificada y sometida a electrólisis, produce la deposición del cinc sobre los cátodos de aluminio. Durante esta operación los iones sulfato se descargan en el ánodo y regeneran el ácido sulfúrico, que se utiliza para tratar una nueva cantidad de mineral tostado. El cinc obtenido por el procedimiento electrolítico tiene una riqueza del 99,95 % aproximadamente.
De los minerales oxigenados se extrae el cinc por reducción con carbón, mientras los carbonatados se calcinan para transformar el carbonato en óxido que luego se reduce de la misma manera.
Para más información ver: cinc.
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