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El continente norteamericano se puede dividir en tres zonas geológicas principales: escudo canadiense, tierras fronterizas y pliegues geosinclinales. La plataforma continental central, o escudo canadiense, ocupa el centro y E del Canadá y está rodeada al S, O y E por una zona más bien baja.
Las tierras fronterizas que rodean al escudo canadiense, antiguamente montañosas, han sufrido grandemente los efectos de la erosión y muchos de sus sedimentos han ido a parar al interior del continente.
Entre la plataforma central y las tierras fronterizas se encuentran los pliegues geosinclinales, que en el E reciben el nombre de geosinclinales apalachianos y en el O el de cordilleranos.
Debido a su situación estos pliegues están sujetos a esfuerzos de considerable magnitud y tienden a hundirse bajo el peso de los sedimentos procedentes de las altiplanicies que los rodean.
Estos sedimentos forman rocas débiles que, bajo las presiones horizontales debidas al movimiento de la corteza terrestre, se doblan, pliegan y forman nuevas montañas, aproximadamente paralelas a las antiguas cadenas de que se derivan; tal es el caso de los montes Apalaches, situados en el emplazamiento del antiguo geosinclinal.
Las rocas superficiales más antiguas del continente sudamericano se encuentran en el macizo guayano-brasileño, al E del continente. Las formaciones precámbricas y paleozoicas de estas regiones están rodeadas por acumulaciones posteriores de naturaleza sedimentaria.
Durante el Periodo silúrico se registraron formaciones orogenéticas de pequeña magnitud en algunas regiones de América del Sur y, más tarde, durante la gran conmoción herciniana, los grandes plegamientos y la colosal actividad volcánica originaron la formación de la enorme Cordillera de los Andes, con alturas superiores a 6000 m y simas oceánicas de parecida magnitud.
En el Periodo siguiente, el pérmico, grandes superficies continentales se cubrieron de una capa de hielo, que se extendió por el N hasta los Trópicos. En Argentina, Brasil y Bolivia se han encontrado lechos geológicos de naturaleza glacial.
En la primera época del Eoceno las dos grandes mitades, septentrional, y meridional, de la actual América estaban conectadas por un estrecho istmo; la conexión entre ambos continentes se interrumpió más tarde y no se restableció hasta el Plioceno; en ese intervalo las especies animales de los dos continentes fueron sometidas a una evolución biológica de naturaleza distinta, y a ello se debe la actual diferencia de fauna entre ambas partes de América, si bien, al restablecerse la unión geológica, los carnívoros y herbívoros norteamericanos invadieron la mitad meridional y por su superioridad determinaron la extinción de algunas especies anteriores, como los marsupiales y todo el grupo sudamericano de los ungulados.
Las rocas de las montañas orientales de Sudamérica se han laterizado por la acción de los agentes atmosféricos.
Las depresiones de los ríos Orinoco y Amazonas se cubrieron de materiales aluviales; las zonas al S del Trópico de Capricornio de loess, y la meseta patagona de depósitos morrénicos.
En los valles occidentales de los Andes, al S de los 30° de latitud, donde la densidad de lluvias es escasa (250 mm anuales), el terreno es típicamente arcilloso; más al N, hasta el golfo de Guayaquil, el suelo es de arenas finas y a menudo movedizas.
En las montañas, además de la estructura rocosa, típica en taludes, se encuentran terrenos abruptos de formación volcánica, y una llanura aluvial en la región boliviana, que representa la antigua extensión del contraído lago Titicaca.
En el continente sudamericano, al norte de la Cordillera de los Andes, se encuentra una extensa llanura conocida como la Amazonía, que se caracteriza por su clima tropical y su densa vegetación. Esta región es atravesada por el río Amazonas, uno de los ríos más caudalosos y largos del mundo.
En contraste, al sur de los Andes se encuentra la Patagonia, una vasta región de extensas mesetas y glaciar canales, conocida por su clima frío y ventoso. Esta zona también cuenta con una gran cantidad de glaciares, siendo el glaciar Perito Moreno uno de los más conocidos y visitados por los turistas.
En el extremo sur del continente, en la isla de Tierra del Fuego, se encuentra el cabo de Hornos, considerado uno de los lugares más inhóspitos y peligrosos del mundo debido a sus fuertes vientos y aguas tumultuosas.
En cuanto a la formación geológica de América del Norte, se destaca la presencia de la Gran Llanura, una extensa región plana que se extiende desde el Golfo de México hasta Canadá. Esta región es rica en recursos naturales, como petróleo y gas natural, y es conocida por su agricultura intensiva.
Por otro lado, en la costa oeste de Estados Unidos se encuentra la cadena montañosa de las Montañas Rocosas, que se extiende desde Canadá hasta México. Estas montañas ofrecen paisajes espectaculares y son hogar de numerosas especies de flora y fauna.
En resumen, la formación geológica de América se caracteriza por una variedad de regiones y paisajes, desde llanuras y cordilleras hasta selvas y glaciares. Estas características geológicas han dado lugar a una riqueza de recursos naturales y una diversidad de ecosistemas que hacen de este continente un lugar único en el mundo.
Las tierras fronterizas que rodean al escudo canadiense, antiguamente montañosas, han sufrido grandemente los efectos de la erosión y muchos de sus sedimentos han ido a parar al interior del continente.
Entre la plataforma central y las tierras fronterizas se encuentran los pliegues geosinclinales, que en el E reciben el nombre de geosinclinales apalachianos y en el O el de cordilleranos.
Debido a su situación estos pliegues están sujetos a esfuerzos de considerable magnitud y tienden a hundirse bajo el peso de los sedimentos procedentes de las altiplanicies que los rodean.
Estos sedimentos forman rocas débiles que, bajo las presiones horizontales debidas al movimiento de la corteza terrestre, se doblan, pliegan y forman nuevas montañas, aproximadamente paralelas a las antiguas cadenas de que se derivan; tal es el caso de los montes Apalaches, situados en el emplazamiento del antiguo geosinclinal.
Las rocas superficiales más antiguas del continente sudamericano se encuentran en el macizo guayano-brasileño, al E del continente. Las formaciones precámbricas y paleozoicas de estas regiones están rodeadas por acumulaciones posteriores de naturaleza sedimentaria.
Durante el Periodo silúrico se registraron formaciones orogenéticas de pequeña magnitud en algunas regiones de América del Sur y, más tarde, durante la gran conmoción herciniana, los grandes plegamientos y la colosal actividad volcánica originaron la formación de la enorme Cordillera de los Andes, con alturas superiores a 6000 m y simas oceánicas de parecida magnitud.
En el Periodo siguiente, el pérmico, grandes superficies continentales se cubrieron de una capa de hielo, que se extendió por el N hasta los Trópicos. En Argentina, Brasil y Bolivia se han encontrado lechos geológicos de naturaleza glacial.
En la primera época del Eoceno las dos grandes mitades, septentrional, y meridional, de la actual América estaban conectadas por un estrecho istmo; la conexión entre ambos continentes se interrumpió más tarde y no se restableció hasta el Plioceno; en ese intervalo las especies animales de los dos continentes fueron sometidas a una evolución biológica de naturaleza distinta, y a ello se debe la actual diferencia de fauna entre ambas partes de América, si bien, al restablecerse la unión geológica, los carnívoros y herbívoros norteamericanos invadieron la mitad meridional y por su superioridad determinaron la extinción de algunas especies anteriores, como los marsupiales y todo el grupo sudamericano de los ungulados.
Las rocas de las montañas orientales de Sudamérica se han laterizado por la acción de los agentes atmosféricos.
Las depresiones de los ríos Orinoco y Amazonas se cubrieron de materiales aluviales; las zonas al S del Trópico de Capricornio de loess, y la meseta patagona de depósitos morrénicos.
En los valles occidentales de los Andes, al S de los 30° de latitud, donde la densidad de lluvias es escasa (250 mm anuales), el terreno es típicamente arcilloso; más al N, hasta el golfo de Guayaquil, el suelo es de arenas finas y a menudo movedizas.
En las montañas, además de la estructura rocosa, típica en taludes, se encuentran terrenos abruptos de formación volcánica, y una llanura aluvial en la región boliviana, que representa la antigua extensión del contraído lago Titicaca.
En el continente sudamericano, al norte de la Cordillera de los Andes, se encuentra una extensa llanura conocida como la Amazonía, que se caracteriza por su clima tropical y su densa vegetación. Esta región es atravesada por el río Amazonas, uno de los ríos más caudalosos y largos del mundo.
En contraste, al sur de los Andes se encuentra la Patagonia, una vasta región de extensas mesetas y glaciar canales, conocida por su clima frío y ventoso. Esta zona también cuenta con una gran cantidad de glaciares, siendo el glaciar Perito Moreno uno de los más conocidos y visitados por los turistas.
En el extremo sur del continente, en la isla de Tierra del Fuego, se encuentra el cabo de Hornos, considerado uno de los lugares más inhóspitos y peligrosos del mundo debido a sus fuertes vientos y aguas tumultuosas.
En cuanto a la formación geológica de América del Norte, se destaca la presencia de la Gran Llanura, una extensa región plana que se extiende desde el Golfo de México hasta Canadá. Esta región es rica en recursos naturales, como petróleo y gas natural, y es conocida por su agricultura intensiva.
Por otro lado, en la costa oeste de Estados Unidos se encuentra la cadena montañosa de las Montañas Rocosas, que se extiende desde Canadá hasta México. Estas montañas ofrecen paisajes espectaculares y son hogar de numerosas especies de flora y fauna.
En resumen, la formación geológica de América se caracteriza por una variedad de regiones y paisajes, desde llanuras y cordilleras hasta selvas y glaciares. Estas características geológicas han dado lugar a una riqueza de recursos naturales y una diversidad de ecosistemas que hacen de este continente un lugar único en el mundo.
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