Además, en la zona sureste de Brasil se encuentran las lagunas de los Patos y Mirim, que juntas forman uno de los mayores cuerpos de agua dulce del mundo.
Las cuencas lacustres brasileñas, aunque numerosas, no son ni extensas ni de gran valor económico; sólo en la zona sureste se forman dos grandes receptáculos: lagunas de los Patos y Mirim, unidas, como hemos visto, por el canal de Sao Goncalo.
En el litoral atlántico se forman numerosos lagos por la formación de barras litorales y de dunas; de ese tipo son en realidad las lagunas citadas, así como también la de Manga-beira, en Rio Grande do Sul, y las de Araruama, Saquarema, Mericá y Feia en el estado de Rio de Janeiro.
La cuenca amazónica es rica en lagos fluviales (llamados «várzea»), que se comunican con los ríos por los «furos» (canales); entre los más notables cabe señalar los de El Rei, Amapá, Urubuquará, Matary, Macuary, etc., al N del Amazonas, y los de Andirá, Lary, Paratary y Autaz, al S del gran río brasileño.
También junto al río Paraguay se forman lagunas, llamadas allí baías, que regulan las aguas del río, con el que se comunican por canales; destaca la Baía Negra y las lagunas de Mandioré, Cácares, Gaíba y Uberaba.
Hay además en esa zona inmensas lagunas de inundaciones o «pantanales». En terrenos sedimentarios se han formado algunos lagos de erosión, de forma generalmente alargada, entre los que destacan las lagunas de Parnaguá (en Piauí) y Juparaná (Espirito Santo).
La utilidad de estas lagunas brasileñas es bastante escasa, aunque en algunas se desarrolla la piscicultura y las dos principales (Patos y Mirim) son navegables, especialmente la primera, que por el canal de Rio Grande realiza intenso tráfico con el Atlántico.
♦ Para más información ver: Brasil.
Enviar comentario o duda sobre «lagos de Brasil»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.