Entre las ventajas más importantes de estos oficios pueden señalarse: salarios-hora elevados, oportunidad de empleo en zonas muy dispersas, mayor independencia de la existente en la mayoría de las demás ocupaciones, oportunidad de perfeccionamiento y avance en la profesión y posibilidad de independizarse. Y entre sus desventajas: desempleo periódico, pérdida de jornales por inclemencias del tiempo, alternativas de paro por condiciones económicas adversas y, en fin, lugares de trabajo incómodos y a veces expuestos a accidentes.
El método de enseñanza aceptado en casi todas las especialidades de la construcción consiste en el aprendizaje, cuyo periodo de duración más común es de cuatro años. El aprendiz o ayudante empieza ganando el 40 o 50 % del sueldo base del oficial y asciende gradualmente hasta llegar al 90 % en los seis últimos meses.
La enseñanza del aprendiz consiste en clases teóricas y supervisión práctica por parte de un oficial del que depende, el cual le va confiando progresivamente tareas más difíciles. Casi todas las profesiones de la construcción ofrecen buenas perspectivas a largo plazo, aunque aparentemente se hallan en declive la de los fachadistas, que están siendo lentamente desplazados por el creciente uso de revestimientos metálicos en los exteriores, así como la de los estuquistas, que sufren la competencia cada vez más enconada de los constructores de elementos prefabricados, y las de los pintores y empapeladores, que ven a menudo invadido su campo por obreros semiespecializados.
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