Una neurosis de brujería se extendió también por Inglaterra durante la guerra civil. En 1645, durante un periodo de seis meses, fueron ejecutados 150 brujos. En el mismo año la fiebre persecutoria se reprodujo en Nueva Inglaterra, donde se acusó a un gran número de ciudadanos de Springfield de estar poseídos del demonio. En 1692 los hijos de un ministro de Salem, sugestionados por los cuentos de magia africana de un esclavo negro, cayeron en una especie de histeria que les hizo acusar a varias personas de que les habían embrujado. El caso fue seguido de una terrible persecución en la que fueron ahorcados 19 ciudadanos y encarcelados muchos otros. Los sacerdotes puritanos, Increase y Cotton Mather, ávidos estudiosos de la Demonologìa, fueron, en cierto modo, responsables de esta explosión de fanatismo.
La primera disposición legal tomada contra la brujería en Gran Bretaña tuvo lugar en Escocia (1563) y las últimas víctimas fueron ejecutadas en 1716. Los condenados eran colgados, pero se llegó incluso a quemarlos vivos. Este proceder llegó a generalizarse en otros países europeos. En fecha tan reciente como 1770 fueron quemados dos negros en Kaskaskia y en 1877 cinco presuntos brujos lo fueron en México. La creencia en brujerías va desapareciendo en los tiempos actuales, aunque no dejan de surgir denuncias de hechicerías y de «mal ojo» por ciertas personas. En algunas aldeas apartadas aún sigue pasando por bruja la anciana que vive sola, lleva vida excéntrica y se dedica a curar con hierbas; y todavía los fabricantes de ensalmos encuentran un mercado fácil para sus trapacerías.
Para más información ver: brujería.
Enviar comentario o duda sobre «persecución de la brujería»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.