Las víboras son el caso más conocido de animales que reptan sobre su vientre. Durante su evolución han perdido las extremidades, aunque en muchas especies de serpientes quedan estructuras vestigiales que demuestran que alguna vez tuvieron patas.
Para reptar las serpientes emplean sus poderosos músculos, una espina dorsal flexible con hasta 400 vértebras y las escamas ventrales. Sus técnicas varían dependiendo del suelo en el que se mueven.
Otros seres vivos emplean otras técnicas, como es el caso de las lombrices y los gusanos, en este caso realizan un movimiento de contracción y extensión de sus cuerpos (llamado movimiento peristáltico).
Algunos animales parecerían estar a medio camino evolutivo entre caminar en sus patas y reptar, es el caso del lagarto tiliqua multifasciata. Tiene las patas tan pequeñas que se podría decir que "nadan" en la arena en lugar de caminarla.
Algunas bibliografías extienden la definición de «reptar» para aquellos animales que arrastran su vientre al caminar con sus bien formadas patas.
♦ Derivado: reptante.
Ejemplo de uso: "Las escamas del abdomen de las serpientes son la clave de su capacidad para reptar, al trabarse sobre las irregularidades de las superficies rugosas".
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