La rodilla es una articulación compleja que conecta el fémur (hueso del muslo) con la tibia y el peroné (huesos de la pierna), permitiendo el movimiento de flexión y extensión, así como una limitada rotación.
Esta articulación es crucial para actividades como caminar, correr, saltar y mantenerse de pie. La rodilla está protegida por la rótula y rodeada de ligamentos, tendones y músculos que ayudan en su estabilidad y funcionamiento.
Ejemplos de uso: "Se lastimó la rodilla jugando al fútbol y ahora tiene dificultades para caminar".
"Mi abuela se sometió a una cirugía de rodilla debido al desgaste de cartílago".
En el contexto de los cuadrúpedos, como perros, gatos y caballos, la "rodilla" se refiere a la articulación que conecta el hueso largo del antebrazo (radio y cúbito) con los huesos largos de la caña (metacarpos o metatarsos, dependiendo si es en las extremidades anteriores o posteriores).
Esta definición difiere de la anatomía humana, donde la rodilla se encuentra en las piernas. En los cuadrúpedos, esta articulación desempeña un papel importante en la locomoción, absorbiendo impactos y permitiendo movimientos ágiles.
Ejemplos de uso: "El veterinario examinó la rodilla del caballo para asegurarse de que no hubiera lesiones".
"Durante el paseo, mi perro empezó a cojear; parece que se lastimó la rodilla".

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