Las guerras balcánicas terminaron con la Paz de Bucarest (10 agosto 1913), que atribuyó a Servia la mayor parte de Macedonia y zona al E del antiguo vilayato de Kosovo, con lo que casi duplicó su territorio. Grecia salió extraordinariamente gananciosa, ya que recibió parte de Macedonia, un pico de Albania y parte de la Tracia. Bulgaria hubo de ceder a Rumania 5000 km2 de su extremo nororiental y conformarse en el S y O con un territorio mucho más pequeño —18000 km2— que el que le fuera adjudicado en el Tratado de Londres. Montenegro quedó recompensado con algún territorio al S y al E de sus fronteras. El 17 de setiembre Turquía y Bulgaria llegaban a un acuerdo en virtud del cual la primera recuperaba una gran zona que comprendía la ciudad de Adrianópolis. Finalmente Albania quedó convertida en Estado independiente.
Para más información ver: balcánicas, guerras.
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