El azúcar necesita a su vez una gran cantidad de agua para su eliminación por el riñón, por lo que el paciente siente una sed anormal, cuya satisfacción provoca la emisión de una cantidad excesiva de orina.
Además de las alteraciones de sangre y orina, los signos principales de diabetes mellitus son: pérdida de peso, tendencia al coma y facilidad para sufrir infecciones y enfermedades degenerativas de tipo carencial. Forúnculos, ántrax, gangrena, neumonía, tuberculosis, hipertensión arterial, infecciones del aparato urinario, arteriosclerosis (particularmente de las arterias coronarias) y neuritis periférica son las afecciones que con más frecuencia se presentan en estos pacientes. Aunque pueda sospecharse una diabetes por multitud de signos, el diagnóstico depende del hallazgo de la hiperglucemia (demasiado azúcar en la sangre) por pruebas de laboratorio; dicha hiperglucemia puede estar acompañada o no de glucosuria o de cetonuria. Los casos benignos de diabetes no tienen una traducción clínica muy evidente e incluso algunos casos graves se enmascaran simulando otras enfermedades; por lo tanto, en todas las exploraciones clínicas se hace precisa la práctica de un análisis de orina rutinario en busca de la presencia de glucosa.
Para más información ver: diabetes.
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