El sistema permite asignar un número apropiado y característico a cualquier libro, con lo que facilita sensiblemente su clasificación o búsqueda en las estanterías de las bibliotecas.
Está concebido de tal forma que todos los libros que tratan sobre un tema tienen el mismo número de clase y aparecerán juntos no sólo en los ficheros y catálogos generales, sino también en los anaqueles de la Biblioteca.
El sistema decimal de Dewey, como su nombre indica, agrupa todos los libros en 10 clases principales.
Cada una de ellas está a su vez subdividida en 10 grupos o divisiones; cada grupo se descompone en 10 subgrupos, susceptibles de una nueva subdivisión, etc.
Ideado originalmente para catalogar bibliotecas y disponer estanterías, el sistema tiene múltiples aplicaciones, nuevas y originales, y actualmente está muy difundido.
Su flexibilidad, economía y utilidad práctica lo han convertido en un dispositivo internacional que ahorra trabajo tanto en los ficheros administrativos, comerciales y privados como en todas las ramas de actividad literaria. Más adelante se indican las diez clases principales, con algunas de sus divisiones y subgrupos.
Composición de las signaturas
La signatura de un libro o materia consta de una o más cifras a las que se añade a veces letras y determinados signos.
Los números son de dos clases:
- Números básicos especificantes, que corresponden a las divisiones y subdivisiones de las materias (por ejemplo 5, Ciencias Puras; 51, Matemáticas; 512, Álgebra; 512.8, Determinantes, etc.)
- Y números auxiliares, los cuales expresan el punto de vista, lugar, tiempo, etc., y que se añaden a los básicos precedidos de signos convencionales, como ", =, /, etc., según aparece en los ejemplos que ofrecemos más adelante. Las letras sirven para designar nombres propios y eventuales ordenaciones alfabéticas.


Principios fundamentales
1. La clasificación decimal abarca la totalidad del saber humano en todos sus aspectos; es de verdad una clasificación universal.
2. La clasificación no pretende ser filosófica sino simplemente metodológica, convencional y práctica. Las materias se agrupan de acuerdo con las clasificaciones didácticas corrientes y según aspectos globales concordantes.
3. Las siglas corresponden a números decimales
(delante de cada número hay que imaginar un cero y la coma: Filosofía no es 1 sino 0,1).
Gracias a este carácter fraccionario decimal es posible intercalar un número cualquiera de cifras para expresar nuevas subdivisiones, sin desplazar la ficha de la sección que le corresponde por sus primeras cifras decimales.
4. El número de cifras de que consta una signatura no guarda relación con la importancia del concepto clasificado (basta recordar que pueden añadirse ceros a la derecha de un decimal sin alterarlo). Así Ingeniería, 62, puede escribirse 0,6200; Cine, 778.5, equivale a 0,7785; Religión, 2, es igual a 0,2000.
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