Formación de superlativos
En la lengua culta hay dos casos básicos de adjetivos superlativos:
- Los regulares, acabados con -ísimo / -ísima: pulcro > pulcrísimo, pobre > pobrísimo.
- Sus equivalentes irregulares (de origen latino y menos usados), acabados con -érrimo / -érrima: pulcro > pulquérrimo, pobre > paupérrimo.
Existen otros que sólo tienen superlativo irregular: célebre > celebérrimo, libre > libérrimo, mísero > misérrimo, íntegro > integérrimo.
Otros que sólo tienen superlativo regular: triste > tristísimo, lindo > lindísimo.
También existen otras formas más "populares" de formar superlativos con prefijos como: archi-, hiper-, re-, rete-, requete-, sobre-, super-, ultra-.
Algunos adjetivos no admiten superlativos como los gentilicios (argentino, mexicano, chileno...), aunque es usual encontrarlos, incluso en la prensa.
Tampoco es son correctos los superlativos en adjetivos que ya expresan cualidad en grado máximo: inmenso, tremendo, absurdo. Aunque, nuevamente, algunos los construyen de todas maneras: inmensísimo, tremendísimo, absurdísimo.
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