Los Hongos constituyen, comparativamente, dentro de las talofitas, un grupo mayor que el de las algas y comprenden plantas tan distintas entre sí como bacterias, levaduras, mohos, setas y liqúenes. Con la excepción de algunas bacterias, todos los miembros del subgrupo se caracterizan por. su incapacidad para elaborar sus propios alimentos, por lo que para mantenerse tienen que depender de otros organismos como parásitos o bien convertirse en beneficiarios de las materias orgánicas procedentes de los animales y plantas en descomposición o muertos (saprofitos). Muchas especies del subgrupo causan enfermedades al hombre, a los animales y a las plantas y contribuyen, como agentes patógenos, a la destrucción de muchas plantas y a la pérdida de muchas cosechas. En cambio, otros miembros del subgrupo son beneficiosos por cuanto activan las fases de descomposición de los animales y de las plantas muertos y mantienen, por ende, el ciclo de la materia orgánica en la Naturaleza; también los hay que provocan y entretienen procesos fermentativos de los que se beneficia la industria, al paso que otros son fuente de antibióticos, utilizados con fines terapéuticos. Entre las setas, algunas son comestibles y otras decididamente venenosas. Los liqúenes ofrecen el ejemplo conocido de simbiosis, de una asociación fitofítica perfecta. Alga y hongo —los dos simbiontes— conviven aquí, aun cuando pertenecen a grupos vegetales distintos, y obtienen de su asociación beneficios mutuos. Los liqúenes son con frecuencia plantas precursoras, las primeramente aparecidas en áreas desnudas que preparan terrenos inhóspitos para que se establezcan en ellos sucesiones de comunidades vegetales que siguen un orden definido.
El desarrollo de muchas talofitas recorre procesos vitales de fases complicadas, sobre todo las que tienen que ver con la reproducción que puede ser sexual o asexual. En esta función las fases regulares alternas son ejemplo de los que se designa en Botánica generación alternante. Una forma de esta generación, conocida con el nombre de esporofito, deriva de un huevo fecundado, el cual crece y acaba por dar gérmenes asexuados que no son otros que las esporas. Éstas, a su vez, germinan y dan lugar al gametofito, que se desarrolla y produce los órganos sexuales con sus anterozoides y las oosferas: los primeros son elementos sexuales masculinos, los segundos femeninos. Después de la fecundación aparece una nueva generación, el esporofito, y con ella se cierra el ciclo reproductor de la planta. La historia natural de ciertas talofitas, como las algas rojas y ciertos hongos parásitos, resulta mucho más complicada por la interpolación en su ciclo de determinadas fases adicionales. La «roya del trigo», por ejemplo, a más de pasar por varios estadios en su desarrollo, necesita para completar su ciclo vital el concurso de dos huéspedes distintos. Por otra parte, muchas algas y hongos disfrutan de varios «tiempos de resistencia», con lo que pueden soportar y vencer condiciones desfavorables del medio ambiente, como la sequedad y el frío. La clasificación e identificación de las talofitas es muy difícil, pues de muchas especies, como los hongos parásitos, sólo se conocen ciertas fases de su reproducción asexual.
Para más información ver: botánica.
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