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Parece ser que Cuba perteneció en el Paleozoico al desaparecido continente de Antillia, y únicamente a partir del Periodo jurásico se puede seguir la historia geológica cubana con alguna certidumbre. En el Eoceno (comienzos del Terciario) se formaron los plegamientos de Pinar del Río y S de Las Villas; en el Mioceno surge Cuba de los mares y en el Plioceno una serie sucesiva de fallas escalonadas origina Sierra Maestra. Empujes procedentes del N y del S dan origen a plegamientos, con sus ejes orientados de E a O, de los cuales los principales son:
a) Plegamientos de Pinar del Río. Se forma la Sierra de los Órganos, continuada al NE por la del Rosario, y separada por una línea de mogotes de las de Tumbadero, Viñales y del Ancón.
b) Montañas del anticlinal La Habana-Matanzas. Entre sus elevaciones, profundamente erosionadas, se encuentran las alturas de Jaruco y la loma de La Cumbre, que el Yumurí taja para llegar al mar por Matanzas.
c) Grupo de Las Villas. Al NE se alza la Sierra de Matahambre; al S el río Manatí separa dos grupos montañosos: el occidental, con la Sierra de San Juan que culmina en la loma del mismo nombre a 1156 m y el oriental con la Sierra de Trinidad (1017 m). En el extremo oriental de la provincia se alza la Sierra de Sancti Spiritus, de menor elevación.
d) Montañas de Camagüey. Al N de la región se encuentra la Sierra de Cubitas y hacia el S el terreno desciende en lomas aisladas encuadradas por los cursos de los ríos Najasa y Sevilla.
e) Sierras orientales. En el extremo SE de Cuba se extiende Sierra Maestra, constituida por una serie de fallas escalonadas que originan otras tantas sierras: cordillera del Turquino, donde el pico de este nombre eleva sus 2005 m, máxima altura de la isla; picos de la Bayamesa (1700 m) y del Gato (1050), más al E y que se prolongan por las sierras del Cobre (1125), de la Gran Piedra (1250), Boniato (460), Santa María de Loreto y Puerto Pelado, todas ellas parte integrante del conjunto conocido por Sierra Maestra. En el extremo más oriental de ésta se alzan las montañas que delimitan la cuenca de Guantánamo: al O la Sierra de la Cañada, al E la del Macquey y al N la del Guaso. También el N de la provincia de Oriente es comarca montuosa: sierras de Nipe, del Cristal (1443 m), Cuchillas de Toa, Sierra de Purial (1222 m) y finalmente los Altos de Baracoa, que llegan hasta el Cabo Maysi, extremo oriental de la isla.
La acción cárstica ha modelado sierras o lomas de cima redondeada, a través de las cuales los ríos que corren hacia el N han abierto cañones profundos y encajados, como el ya citado del Yamurí. Por el contrario, la suavé inclinación hacia el S hace que los valles se pierdan, antes de alcanzar el mar, en marismas o ciénagas como las que forman la Península de Zapata. Las aguas subterráneas han formado en estos suelos calizos maravillosas cuevas y cavernas adornadas por estalactitas y estalagmitas. Fenómeno muy curioso es el que por erosión diferencial ha labrado los «mogotes» que dan nombre a la Sierra de los Órganos, donde quedan como cerros testigos o columnas las calizas más duras, mientras las formaciones más recientes fueron fácilmente atacadas y han desaparecido, dando lugar a los mogotes. En el mismo lugar se localizan pequeños valles cerrados, denominados «hoyos», originados por el desplome de los techos de antiguas cavernas; el más conocido es el de Potrerito, cruzado y regado por el río Cuyaguateje.
Después del plegamiento alpino cubano hubo una submersión y los corales litorales edificaron la plataforma continental, que se extendió en sucesivos movimientos de elevación y descenso. La extensión de esta plataforma es de 75000 km2 (65 % del suelo emergido). Si se produjera un fenómeno de descenso de las aguas del Caribe, que dejase al descubierto la plataforma submarina, quedarían de nuevo unidos a Cuba la isla de Pinos y los numerosos cayos que bordean sus costas, los cuales no son otra cosa que porciones emergidas de la citada plataforma.
Para más información ver: Cuba.
a) Plegamientos de Pinar del Río. Se forma la Sierra de los Órganos, continuada al NE por la del Rosario, y separada por una línea de mogotes de las de Tumbadero, Viñales y del Ancón.
b) Montañas del anticlinal La Habana-Matanzas. Entre sus elevaciones, profundamente erosionadas, se encuentran las alturas de Jaruco y la loma de La Cumbre, que el Yumurí taja para llegar al mar por Matanzas.
c) Grupo de Las Villas. Al NE se alza la Sierra de Matahambre; al S el río Manatí separa dos grupos montañosos: el occidental, con la Sierra de San Juan que culmina en la loma del mismo nombre a 1156 m y el oriental con la Sierra de Trinidad (1017 m). En el extremo oriental de la provincia se alza la Sierra de Sancti Spiritus, de menor elevación.
d) Montañas de Camagüey. Al N de la región se encuentra la Sierra de Cubitas y hacia el S el terreno desciende en lomas aisladas encuadradas por los cursos de los ríos Najasa y Sevilla.
e) Sierras orientales. En el extremo SE de Cuba se extiende Sierra Maestra, constituida por una serie de fallas escalonadas que originan otras tantas sierras: cordillera del Turquino, donde el pico de este nombre eleva sus 2005 m, máxima altura de la isla; picos de la Bayamesa (1700 m) y del Gato (1050), más al E y que se prolongan por las sierras del Cobre (1125), de la Gran Piedra (1250), Boniato (460), Santa María de Loreto y Puerto Pelado, todas ellas parte integrante del conjunto conocido por Sierra Maestra. En el extremo más oriental de ésta se alzan las montañas que delimitan la cuenca de Guantánamo: al O la Sierra de la Cañada, al E la del Macquey y al N la del Guaso. También el N de la provincia de Oriente es comarca montuosa: sierras de Nipe, del Cristal (1443 m), Cuchillas de Toa, Sierra de Purial (1222 m) y finalmente los Altos de Baracoa, que llegan hasta el Cabo Maysi, extremo oriental de la isla.
La acción cárstica ha modelado sierras o lomas de cima redondeada, a través de las cuales los ríos que corren hacia el N han abierto cañones profundos y encajados, como el ya citado del Yamurí. Por el contrario, la suavé inclinación hacia el S hace que los valles se pierdan, antes de alcanzar el mar, en marismas o ciénagas como las que forman la Península de Zapata. Las aguas subterráneas han formado en estos suelos calizos maravillosas cuevas y cavernas adornadas por estalactitas y estalagmitas. Fenómeno muy curioso es el que por erosión diferencial ha labrado los «mogotes» que dan nombre a la Sierra de los Órganos, donde quedan como cerros testigos o columnas las calizas más duras, mientras las formaciones más recientes fueron fácilmente atacadas y han desaparecido, dando lugar a los mogotes. En el mismo lugar se localizan pequeños valles cerrados, denominados «hoyos», originados por el desplome de los techos de antiguas cavernas; el más conocido es el de Potrerito, cruzado y regado por el río Cuyaguateje.
Después del plegamiento alpino cubano hubo una submersión y los corales litorales edificaron la plataforma continental, que se extendió en sucesivos movimientos de elevación y descenso. La extensión de esta plataforma es de 75000 km2 (65 % del suelo emergido). Si se produjera un fenómeno de descenso de las aguas del Caribe, que dejase al descubierto la plataforma submarina, quedarían de nuevo unidos a Cuba la isla de Pinos y los numerosos cayos que bordean sus costas, los cuales no son otra cosa que porciones emergidas de la citada plataforma.
Para más información ver: Cuba.
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