L = π/2 D2 + π/2 D1 + 2 [x^2 + (D2/2 - D1/2)^2]^1/2
y para correa cruzada:
L = π/2 D2 + π/2 D1 + 2 [x^2 + (D2/2 + D1/2)^2]^1/2
Aunque los ejes no se encuentren en el mismo plano, pueden enlazarse mediante una correa a condición de que, en el momento en que ésta se acerca a las poleas, su línea central caiga en el plano central de aquéllas, figura 6, pues en otro caso la correa se saldría. Obsérvese que en esta disposición sólo es posible el sentido de giro señalado por las flechas. Para lograr una transmisión reversible se recurre a poleas o rodillos guías, gracias a los cuales se cumple siempre la condición citada, sea cual sea el sentido de rotación.
Una correa plana que rueda ajustada sobre una polea cónica tiende siempre a desplazarse lateralmente hacia la parte de mayor diámetro hasta que el punto de aplicación del rozamiento caiga sobre la línea de dirección de la fuerza que sufre el ramal. Por este motivo, cuando se trata de correas lisas, como es lo corriente, se le da a la llanta de la polea un ligero bombeo o doble conicidad, como se ve en la figura 8, que obliga a la correa a mantenerse centrada sobre aquélla sin excesivas oscilaciones.
Las correas se fabrican de cuero, caucho, tejidos diversos, combinaciones de caucho y tejido e incluso de acero, según la aplicación a que se destinen. Pueden ser lisas o de sección transversal muy variada, redonda, trapezoidal, etc. El uso de las correas trapezoidales de caucho reforzado con tejido se ha extendido notablemente en estos últimos tiempos; se emplean una o varias, montadas en paralelo sobre la misma polea, según la potencia a transmitir. La transmisión mediante cable puede considerarse como un caso particular de la transmisión por correa, ya que el cable no es sino una correa de sección circular.
Para más información ver: cinemática.
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