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Muchas zonas de Cataluña constituyen hoy foco del turismo nacional e internacional. Además de la atracción que, como todas las urbes cosmopolitas, ejerce Barcelona sobre el viajero, la provincia dispone de dos zonas turísticas de suma importancia: la costa con sus magníficas playas y Montserrat con la belleza de sus formas montañosas características y la riqueza ornamental y religiosa de su Basílica, auténtico centro mariano de Cataluña. Hay que señalar también los centros balnearios y las zonas de alta montaña de los Pirineos. Todo el litoral de la provincia de Gerona es visitadísimo por su belleza sin par; una de las zonas más hermosas del litoral español, debe a sus calas, ensenadas, acantilados, playas y al mar azul y plácido una afluencia de turistas que una industria hotelera bien organizada ha sabido encauzar. Extendida desde la desembocadura del Tordera hasta Cova Foradada, la Costa Brava es con algunas zonas andaluzas, Baleares y el litoral vascongado uno de los principales centros turísticos de España. También la provincia de Tarragona con sus playas y sus montañas, y las de Lérida y Gerona con sus altos valles pirenaicos, tan visitados en verano, como en invierno para la práctica de los deportes de nieve, constituyen otros lugares de atracción de extranjeros y nacionales, deseosos de apreciar en toda su grandeza la belleza del paisaje catalán.
No deja de influir en esta corriente turística la circunstancia de ser numerosísimos los restos históricos y artísticos que atesora la región. Entre los más primitivos hay que señalar dólmenes, cuevas prehistóricas, ruinas fenicias , y griegas, pero son sobre todo los monumentos romanos los que llaman la atención, con una fuerte concentración de los mismos en Tarragona. Si de las épocas visigoda y árabe son escasos los restos artísticos —entre los que destacan el Castillo de Tortosa y la Alcazaba de Lérida— el arte románico tiene por el contrario una amplísima representación en numerosas iglesias catalanas, como las de San Pablo de Barcelona, la Colegiata de Besalú o la iglesia de Santa María de Urgel. La vida cenobítica dejó una muestra maravillosa de su arte en el Monasterio románico-cisterciense de Poblet (siglo xii). Otro monasterio famoso es el de Santa Creus, próximo a Tarragona. Famoso por su claustro es el de San Cugat (siglo ix), de estilo románico-catalán. Montserrat es más moderno (xii) pero su Escolanía fue creada en el siglo xiii. A ello hay que unir los monumentos góticos de la ciudad de Barcelona y otros muchos más de todos los estilos dispersos por el suelo catalán.
Para más información ver: Cataluña (Región De España).
No deja de influir en esta corriente turística la circunstancia de ser numerosísimos los restos históricos y artísticos que atesora la región. Entre los más primitivos hay que señalar dólmenes, cuevas prehistóricas, ruinas fenicias , y griegas, pero son sobre todo los monumentos romanos los que llaman la atención, con una fuerte concentración de los mismos en Tarragona. Si de las épocas visigoda y árabe son escasos los restos artísticos —entre los que destacan el Castillo de Tortosa y la Alcazaba de Lérida— el arte románico tiene por el contrario una amplísima representación en numerosas iglesias catalanas, como las de San Pablo de Barcelona, la Colegiata de Besalú o la iglesia de Santa María de Urgel. La vida cenobítica dejó una muestra maravillosa de su arte en el Monasterio románico-cisterciense de Poblet (siglo xii). Otro monasterio famoso es el de Santa Creus, próximo a Tarragona. Famoso por su claustro es el de San Cugat (siglo ix), de estilo románico-catalán. Montserrat es más moderno (xii) pero su Escolanía fue creada en el siglo xiii. A ello hay que unir los monumentos góticos de la ciudad de Barcelona y otros muchos más de todos los estilos dispersos por el suelo catalán.
Para más información ver: Cataluña (Región De España).
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