Pottier introduce la categoría del virtuema que lo define como el conjunto de semas variables connotativos que se actualizan en determinadas combinaciones del discurso.
El concepto de virtuema se utiliza en lingüística para referirse a las características o rasgos connotativos que se asocian a una palabra en particular. Estos rasgos pueden variar dependiendo del contexto en el que se utilice la palabra, y se actualizan o se hacen evidentes en ciertas combinaciones del discurso.
Por ejemplo, si consideramos la palabra "perro", podemos identificar diferentes virtuemas asociados a esta palabra dependiendo del contexto. En un contexto positivo, como en la frase "mi perro es leal y cariñoso", los virtuemas que se actualizan podrían ser "lealtad" y "afectuosidad". Por otro lado, en un contexto negativo como en la frase "ese perro es agresivo y peligroso", los virtuemas que se activarían serían "agresividad" y "peligrosidad". Estos virtuemas pueden variar incluso dentro de un mismo dominio léxico, dependiendo del contexto específico en el que se utilice la palabra.
Es importante destacar que los virtuemas no son rasgos inherentes a las palabras en sí mismas, sino que surgen a través del uso y la interpretación que se les da en el discurso. Por lo tanto, el conjunto de virtuemas asociados a una palabra puede variar entre hablantes o comunidades lingüísticas, ya que depende de las experiencias y asociaciones personales de cada individuo.
En resumen, el virtuema se refiere a los rasgos connotativos virtuales que se asocian a una unidad léxica y que se actualizan en determinadas combinaciones del discurso. Estos virtuemas varían dependiendo del contexto y las interpretaciones individuales, contribuyendo a la riqueza y polisemia del lenguaje.
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