Se utiliza cuando se considera que una norma o principio jurídico debe ser interpretado de manera opuesta a su sentido literal o general.
Por ejemplo:
- En un contrato de arrendamiento, si se establece que el inquilino tiene el deber de mantener en buen estado el inmueble, "a contrario sensu" se podría interpretar que el propietario tiene la obligación de realizar las reparaciones necesarias.
- En el ámbito penal, si una ley establece que los menores de 18 años no pueden ser condenados a pena de muerte, "a contrario sensu" se podría interpretar que los mayores de 18 años sí pueden ser condenados a pena de muerte.
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