De acuerdo con las leyes que regulan la materia, los lecheros han de abstenerse de teñir la leche desnatada para darle el aspecto de crema o conservar la leche mediante la adición de ácido bórico y formaldehído. A los tipos baratos de café cabe añadir adiciones de cebada, centeno, alubias y guisantes tostados y molidos, pero, a menos que se mencione en la etiqueta la cantidad de estas sustancias, el producto se considera adulterado. Las hojas de té de clase inferior se coloreaban antes con azul de Prusia o añil, pero no ahora en que esta práctica se considera una adulteración, ya que trata de simular el aspecto de un producto de calidad superior. Se pueden emplear pequeñas cantidades de benzoato de sosa como preservador químico de algunos jugos de frutas no pasterizados con tal de que la cantidad empleada figure en la etiqueta.
El whisky, el ron y el aguardiente figuran entre las bebidas coloreadas antes con caramelo para que tomaran el color ambarino que hubieran adquirido después de muchos años de envejecimiento en recipientes de madera. Entre otras formas de adulteración figura la de añadir a los vinos de alta graduación un alcohol no vínico, fabricar aguardientes con alcoholes etílicos o agregar agua a la leche y cerveza.
Para más información ver: bebida.
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