Muchos de los salmos de David van encabezados por esta palabra a guisa de título. Nada más lógico si se tiene en cuenta el sentido de alabanza de estos grandes himnos, usados por los hebreos en las grandes solemnidades de la sinagoga, especialmente con ocasión de la Pascua.
Entre nosotros, la palabra ha llegado a tener otras acepciones que recuerdan más o menos su significado originario. Así se denominan aleluyas las estampas impresas que se arrojan al paso de las procesiones. También las series de estampas, con explicación de su asunto, en forma de medio pliego o un pliego entero.
Finalmente, en literatura, un dístico, generalmente consonante, de carácter fundamentalmente popular.
♦ Para otras acepciones leer: aleluya.
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