El etileno es uno de los anestésicos menos venenosos y más seguros. Cualquier efecto enojoso que se observe durante la anestesia se debe casi siempre a deficiencia en el suministro de oxígeno y no al etileno. Con suficiente oxígeno no se alteran la respiración, el pulso o la presión sanguínea. Hígado y riñón permanecen intactos; la sangre y el metabolismo general experimentan cambios ligeros, si es que sufren alguno. A diferencia de los anestésicos irritantes, no detiene ni baja el tono de los movimientos de estómago e intestinos ni destruyen los tejidos. Es un excelente anestésico para muchas operaciones dentales y quirúrgicas en las que no es importante el relajamiento de los músculos del abdomen.
El etileno tiene ciertas desventajas en algunas ocasiones. Ciertos pacientes no soportan su olor. Es inflamable; en sus inmediaciones no pueden permitirse llamas desnudas ni ninguna fuente de descargas eléctricas. A diferencia de otros anestésicos no reduce la presión de la sangre; por ello puede haber más hemorragias y efusión de sangre en las heridas quirúrgicas de los pacientes sometidos a esta anestesia. Además, usado en concentraciones seguras, no produce relajación muscular completa.
Enviar comentario o duda sobre «anestesia con etileno»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.