Después de descontados corretajes, timbres, etc., el margen comercial resulta muy pequeño, pero, como los arbitrajistas, Bancos por ejemplo, operan con cantidades importantes (a veces de muchos millones), el beneficio total es considerable.
El arbitraje no es especulación, pues en él no existe riesgo. Lo único que se requiere es que la compra y venta sean prácticamente simultáneas. Por ello las operaciones de arbitraje quedan limitadas a mercancías uniformes de fácil realización, situadas en mercados bien organizados que utilicen valores y monedas aptos para la operación.
El arbitraje atrae a la oferta a los lugares de cotización elevada y a la demanda a los puntos de cotización baja, con lo que nivela los precios. Como este tipo de operaciones requiere actualmente una compleja organización, el arbitrajista particular ha sido eliminado casi por completo.
Enviar comentario o duda sobre «arbitraje comercial»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.